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martes, 7 de febrero de 2012

Cap. 37 Melanie Rose Lawrence

***

Él sostuvo entre sus dedos un papel débilmente trazado con la curvilínea caligrafía de ella, abriendo los ojos desmesuradamente mientras las palabras iban cobrando sentido en su mente.
Poco a poco, cada actitud adoptada por ella, había conseguido razón para él, pero al mismo tiempo, no comprendía que quería decir.

''...Hemos pasado por cientos de momentos que no se volverán a repetir, espero que puedas entender algún día por que lo hago Jay, voy a extrañarte. Nunca fui honesta contigo, sé que siempre fui demasiado cobarde para hacerlo. Hace unos meses, te mentí sobre algo muy importante, algo que pudo haber cambiado nuestro futuro y algo que me hizo temer perderte, pero apenas me dí cuenta de lo que debí hacer para perderlo, sé que estuvo mal. Desde aquel día, me ha estado consumiendo, poco a poco, como una llama abrasándome por dentro. No he podido decírselo a nadie, pero tampoco espero que lo entiendas. No me odies Jay, eres lo último que tengo, sé que lograrás ser feliz eventualmente; no todo tiene porque ser demasiado malo para ti una vez que te hayas librado de esto. Siempre tuya, aún después de la eternidad, espero que puedas aceptar esto devuelta, supongo que más tarde que temprano, pertenecerá a la mano de alguien con mas fortuna que sepa apreciar más lo que yo algún día tuve la suerte de tener, te querré siempre, Mel'' 
Jason acarició con casi desesperada devoción el fino aro incrustado en diamantes que se hallaba añadido a la carta.
Él hubiese querido entender que ocurría, pero simplemente supo que Melanie estaba buscando una forma de decirle que realmente, la falsa alarma de hacían unos meses, no había sido falsa, y que ella se ''había hecho cargo'' de aquel bebé.
Aún quedaba esperanza, se dijo, así que se dirigió a su casa para poder hacerla entrar en razón y convencerla de que ambos podrían salir juntos de aquello.

Pero no supo cuán equivocado estaba hasta que, entrado a la recta final de la calle donde ella residía, una multitud se apelotonaba en la entrada de una casa lujosa, donde un cordón policial contenía a los chismosos.
Jason se precipitó hacia allá, hasta que vio como una van de servicios forenses cargaba con una camilla donde yacía un cuerpo, bizarramente ataviado con una sábana blanca encima, mientras que una delgada mano de un pálido enfermizo asomaba por debajo de la misma.
Vislumbró a Amy, la prima de aquella quién le había mandado la carta, con los ojos desmesuradamente abiertos e hinchados y una espantosa mueca en su rostro, desfigurado por el pánico.
Los medios cubrían la escena, enfocando con morboso placer a los padres de la joven víctima, quiénes se hallaban devastados, el hombre consolando a su mujer, mientras ésta profería algunos gritos sofocados.

Jason se acercó poco a poco, su cabeza comenzó a juntar cada escena, haciendo conjeturas de la posible víctima, por supuesto, en ninguna de ellas podría si quiera ocurrir el desdichado evento de que fuese quién mas temía.

La muchacha de estatura mediana y largo cabello se acercó a él con su expresión horrorizada y musitó aquellas palabras que él tanto temía oír de los labios de cualquiera.
La razón de su visita, la única persona a la que había querido y por la que había luchado por mas que nadie en el mundo, se había quitado la vida con un cóctel de pastillas para dormir. 
Sus ojos no se anegaron en lágrimas, sus labios no prorrumpieron en gritos, sus manos no temblaron y sus rodillas no flaquearon. 
En la trémula tarde de verano, Jason Peterson descubrió que Melanie se había suicidado.
Y él era la única persona que hubiese podido evitarlo de haber prestado más atención a los acontecimientos que se precipitaban ante sus ojos.
El dolor embargó cada rincón de su cuerpo y fue tan profundo que no consiguió llorar.
Amy lo miró con expresión ambigua mientras una de las pocas personas que realmente se ocuparon de Melanie en su vida, no se deshacía en llanto, quizás porque, como ella siempre pensó, nadie nunca realmente quiso algo bueno para Melanie y que ésta solía ser una de esos casos de seres extraños de débil espíritu que solían vivir como mártires para hacernos apreciar lo efímero de nuestras desgracias cotidianas.
Amy se debatió entre darle el pésame por su comprometida o simplemente irse de allí, optando por lo segundo, se dirigió nuevamente a su casa mientras que, con una sola mirada hacía atrás, le indicaba a una mujer que le entregara una perra de no más de 2 años al susodicho. 

Lo cierto es que Jason no sintió nada durante los siguientes días o durante el próximo mes, y era la comidilla del público escandalizado al asistir al funeral de aquella respetada y maravillosa muchacha que era la flor en gracia de la comunidad de Newark, a la cual su novio no supo apreciar y ni siquiera tuvo la decencia de honrar su memorial con una lagrima.
Pero su madre sabía mas. Sabía que su hijo había dejado de comer, sabía como había abandonado la escuela y como dormía cada vez que podía y se despertaba en sus sueños con gritos agudos.
Sabía como su vida se había convertido en un sopor constante y desdichado y como el pobre muchacho jamás había vuelto a dirigir una palabra a menos de ser estrictamente necesario.
La pobre mujer se desvivía en hacer feliz a su hijo, pero no era capaz de resucitar a lo único que lo había hecho feliz alguna vez.
Pensó que quizás después del funeral tendría al final un cierre a tan espantoso desenlace, incluso escondió paulatinamente las que alguna vez fueron pertenencias de aquella chica, pero nunca consiguió apartarla del corazón que a pesar de muerta, seguíale perteneciendo. 

Jason se había convertido en una ruina humana, y nadie podía hacer nada al respecto.
Y no había nada que su madre pudiese hacer que le devolviera su dicha.


***
Lo único que queda de esto es un epílogo,  debo decir que he crecido bastante con esta historia y creo que es hora de darle un fin, debido a mis escasas publicaciones, es mejor darle un fin, lamento que no sea feliz sin embargo, pero no todas las historias terminan bien y tengo mi pequeña fama de que realmente, las mias no lo hacen :) 
Llore con el capitulo, espero que ustedes no 

lunes, 6 de febrero de 2012

Breve respuesta.

Hubo un comentario en la última entrada que me dejó un poco ''aturdida'' por decirlo de alguna manera.
Todo lo publicado en esta historia es ficticio, sus personajes y los desenlaces no tienen nada que ver con mis opiniones reales y cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.
Creo verdaderamente que mis lectores son lo suficientemente maduros para no conseguir como ''tabú´' el aborto. YO en lo personal, lo encuentro como una ofensa a la humanidad y como una terrible falta a los derechos humanos, aparte de la grave acusación a la moralidad de quiénes lo cometan.
Sin embargo, creo que nadie debería ''ofenderse'' por algo así, no es como si fuera un tema ''inadecuado'' porque debe ser que nunca en su vida han oído hablar de él.
El hecho de calificar supuestamente con ''RESPETO'' el capítulo como ''un asco'' la verdad deja mucho que desear en el nivel de mentalidad y crecimiento de la persona que lo dejo.
Claro, ''sin ofender'' lo digo.
Ahora, sin mas preámbulos, continuaré mi historia que espero terminar pronto, e invito al susodicho que abandone su lectura de la misma xx