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martes, 19 de julio de 2011

30 Cap.Buenos días.

***
Me desperté un par de horas mas tarde, la verdad estaba un poco incómodo con la idea de seguir allí, no por Melanie, de ser por ello me quedaría allí una eternidad: Por sus padres.
No podía soportar el recuerdo de haber estado allí por última vez el último día de felicidad de Melanie. Cerré los ojos con fuerza y la besé en la frente.
Siempre me había dicho que los besos en la frente le gustaban especialmente ya que se sentía protegida. Pensaba que estaba dormida hasta que abrió sus brillantes ojos. 
-No sabía que estuvieras despierta.-Dije sonriéndole. 
-No puedo, es un gran cambio de horario.-Dijo encogiéndose de hombros. Asentí.- ¿Qué haremos hoy?.-Me preguntó.
-Lo que tú quieras.-Dije sonriendo ante la expectativa.
-Quiero ir a ver a tu hermano.-Dijo enredando un fino dedo en su cabello. No me agradaba tanto eso. Ella sonrió.- ¿No es tu plan favorito, cierto?.- 
-No, pero no importa, al fin y al cabo podré estar contigo.-Repliqué.
-Eso está bien.- Dijo girándose a depositar un beso en mi mejilla, luego, observó su reloj, que marcaba las 7:26 de la mañana.-Me vestiré para pedir que me suban el desayuno, no conviene que te vean allá abajo, podrían pensar mal.-Dijo riendo, pasándome una caja de cereal de la pequeña nevera que había en una esquina de su cuarto.-Ahora me voy a vestir.
Melanie comenzó a sacar cientos de prendas de su clóset. 
-¿Tengo que encerrarme en el baño para cambiarme o te comportarás?.-Me pregunto intentando enarcando una ceja, pero vi como en sus ojos se reía por dentro.
-Lo intentaré.-Respondí riendo. 
Se quitó su pijama y comenzó un desfile de blusas, shorts, pantalones y vestidos. Todo le sentaba bien, sin embargo, no se conformaba con nada y se había dejado solo unos jeans mientras decidía que blusa usar.
-Melanie te ves hermosa.-Le susurré acercándome a ella y rodeándole la cintura con los brazos.
-No es cierto, quiero salir presentable.-Rió. Era tan adorable. La giré con delicadeza y la besé. Al principio ella dudó, pero luego nuestros labios se acoplaron de una forma que era incapaz de recordar hubiese sucedido antes.
Al principio la besé con urgencia, recordando las millones de veces que había imaginado ese momento durante su ausencia.
Sonreí mientras la besaba. Pensaba que ella me detendría de un momento a otro, sin embargo, entrelazó sus dedos en mi cabello. Solo quería que eso durara para siempre.


***
POV Melanie

Desde el momento en que Jason me besó, supe que no habría ningún otro lugar en el mundo donde hubiese preferido estar. Solo lo necesitaba a el, y lo besé como siempre había querido hacerlo.
No quería que aquel beso pasara mas allá de solo eso, porque sabía que estábamos en mi cuarto, a puerta cerrada con mis padres probablemente ya fuera de casa. Era una situación demasiado tentadora, pero peligrosa.
Era demasiado rápido, yo acababa de regresar.
Sonrío, me desarmó completamente. Busqué su cuello con mis manos y entrelacé mis dedos en su cabello, mientras el me abrazaba fuertemente.
Me fue guiando hacia la cama, sin embargo me reí.
-Suficiente.-Murmuré.  
-Eso es injusto.-Dijo el.
-No Jason, te dije que debías comportarte. No me dejaré llevar así de fácil, no todavía.-Dije buscando una blusa rápidamente, recordando que solo llevaba un brassier.
-¿No todavía? Está bien, puedo conformarme con eso.-Dijo con una sonrisa.
Negué con la cabeza.
-Eres de lo peor.- Dije dirigiéndome al lavabo. Comencé a cepillar mi cabello y me puse un poco de maquillaje para lucir como una persona normal.
-Te ves bien, ya te lo dije.-Dijo Jason. Le saqué la lengua como una niña pequeña y apreté el botón del servicio y hablé con alguien.
-Buenos días, tengo hambre, por favor hagan traerme leche, cereal, y un plato. Gracias.-Dije secamente. Busqué un plato hondo y una cuchara de plástico que tenía en la repisa encima de la nevera y se los tiré a Jason en la cama.
-En serio ¿Para que sales de tu cuarto?.-Dijo Jason riendo.
-No lo sé, ahora escóndete en esa esquina y no te muevas, van a subir rápido.- Ordené.
Llegó una muchacha de no mas de 20 años y dispuso una bandeja encima de una mesita, a continuación habló.
-Buenos días señorita Lawrence, sus padres salieron hace 20 minutos y me dejaron dicho que le deseaban un feliz día, si no le importa tenderé la cama un segundo.-Asentí y le dí las gracias. Una vez se había ido, Jason salió de su escondite.
-¿Preparada para hoy?.-Dijo abrazándome. Asentí comenzando a abrir una caja de cereal.
No podía esperar a ver a Josh.

***
Hey :D Lo siento por el post anterior a las que no les gusto (Lo sé estaba fuera de lugar) pero es que estaba aburrida y bueno jaja.
Muchísimas gracias a todas por leerme de verdad 

lunes, 18 de julio de 2011

Post Random que no tiene nada que ver con la historia.

 Bueno estoy escribiendo el capítulo nuevo pero mientras describía una escena me di cuenta que ustedes no sabían nada de mi, y bueno no se si les importe o no, pero como estoy aburrida escribiré algunas cosas de mi mientras tanto :) xx
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viernes, 15 de julio de 2011

Pop Ups

Hola! Perdón por poner ''Josh'' en el cap.29 ''Visitas psiquiátricas'' (¿O debería decir ''siquiátricas puesto que la RAE lo cambio?) En fin, lo siento, en realidad el protagonista es Jason, pero me confundí con la otra novela.
En fin, yo sé, soy un desastre :$ Lo siento, era solo para que quedara claro.
PD. Muchísimas gracias a las que han seguido leyendo, me hace el día leer sus comentarios :(

jueves, 14 de julio de 2011

29. Cap. Cut

***
A pesar de las muchas ganas que tenía de ver a Jason, tuve que ir a mi casa.
Afuera había un taxi esperándome, mis padres lo habían tendido todo previsto, iba a ser un día difícil, me preguntaba si en la casa todos sabrían lo ocurrido con Valerie, probablemente si. Y seguramente esa era la única razón por la que me querían devuelta en casa. Para controlar a la psicópata. Sonreí sarcásticamente.
En el lejano internado, no me había despedido de nadie. No había intercambiado correos con nadie, ni números de teléfono. Me sentí realizada, la verdad estaba muy feliz de no tener que lidiar con ninguno de ellos en el futuro. Probablemente extrañaría a Nicholas, o quizás a Tara; pero ya yo me había hecho a la idea de que yo no funcionaba teniendo amigos, porque siempre terminaba alejándolos de mi. Bajé del taxi, sosteniendo a Maggie, mi pequeña West Highland Terrier blanca y peluda, tenía mucho tiempo sin verla, debido a que no podía quedarse conmigo en mi asiento de avión, cosa que me pareció bastante injusta. El hombre bajó mis maletas y las llevó a la entrada de la casa, acto seguido, se marchó.
Un comité de bienvenida de parte de la servidumbre estaba apelotonada en la entrada. Casi había olvidado la majestuosidad de la inmensa casa, me parecía imposible que después de tanto tiempo volviera a ese lugar, por mi propia cuenta, les aseguro que no hubiese puesto un pie mas allí.
Amy se hallaba en una esquina, a la expectativa. Incluso mis padres estaban allí. Les dediqué una sonrisa seca.
-¡Melanie, has vuelto!.-Dijo mi madre abrazándome efusivamente.Le sonreí de forma sarcástica.
-Ustedes me esperaban aquí.-Respondí secamente.
-Pero cariño ¿No te alegra volver?.-Me dijo observándome detenidamente.
-Supongo.-
-Hola Mel.-Dijo mi padre dándome un beso en la mejilla, como si me hubiese visto esa misma mañana.- Me alegra tenerte en casa.-
Sonreí, esperando que quizás hubiese algo de verdad en sus palabras.
Amy se acercó tímidamente, se veía notablemente cambiada. Yo estaba a la expectativa de que la hubiesen tratado exactamente igual que a mi durante mi ausencia. Se acercó dudosa y me dio un beso en la mejilla. Se sentía demasiado incómodo, demasiado en realidad.
Los empleados me sonrieron jovialmente, y con cierta lástima cuando me vieron subir las escaleras, uno de ellos se encargó de subir mis maletas. 
Mi cuarto estaba intacto, mas ordenado y mas limpio, pero no habían tocado nada a excepción de unas medias sucias debajo de mi cama.
Una vez sola, desempaqué rápidamente, llené hasta el tope mi cesto de ropa sucia y utilicé el intercomunicador para pedir que se lo llevaran y me trajeran algo de comer.  Había infinidad de empleados nuevos desde que me fui, antes los conocía a todos, ahora no reconocía a casi ninguno, y me sentí como el hijo pródigo, regresando tiempo después dispuesto a reclamar su lugar. 
Yo había cambiado, no dejaría que mi madre o mi padre me vieran afectada por alguno de sus impertinentes comentarios, por no hablar de que pondría a Amy en su lugar, como la niña mimada y arrimada que era en mi casa. 
Me vengaría, yo la haría sentir exactamente como ella me había hecho sentir meses atrás: Que no pertenecía a este lugar. Ahora conocería a la ''Melanie 2.0'', la Melanie fría que estaba poco dispuesta a que la lastimaran mas. 
Acto seguido, llamé a Stephanie y a Madison, quizás estarían interesadas en verme...Solo quizás.
Tuve una larga conversación con Stephanie, en la cual ella lloró desconsoladamente, dándole gracias al cielo por mi regreso, y me prometió venir a la casa en cuanto saliera de su nuevo trabajo en un Café. 
Madison se alegró de que hubiese regresado, y me dijo que estaba saliendo de su casa para visitarme. 
***

-Jason preguntó mucho por ti, el chico está hecho una pena.-Dijo Madison después de una larga charla y de mucho llanto.
-No logró entender porque.-Dije encogiéndome de hombros.
-Es que...-Madison comenzó, pero Amy interrumpió entrando en la habitación.
-Disculpa Amy, estamos hablando.-Dije secamente.
-Si, lo sé, deja de...-Comenzó.
-No dejaré de hacer nada, esta es mi casa.-Dije interrumpiéndola.
-Esta casa es mas mía que tuya, deja la ridiculez.-Dijo pausadamente.
Reí sarcásticamente.
-La única casa que es ''Tuya'' es la de tus padres, ya fallecidos. Esta casa es mía, es de mis padres, y yo soy hija única. Así que, si tienes la bondad, termina de hablar y de decirme a que viniste y te vas de mi habitación.- Dije calmadamente, sonriendo a mis adentros. Se que era malvado de mi parte, pero ella me había lastimado demasiado en un principio.
Madison me observó horrorizada.
-Solo venía a participarte que mi tía dice que bajes, aunque para la próxima, te agradezco que no me grites, niñita malcriada y chillona.- Dijo Amy inyectando veneno a las palabras. Reí y enarqué una ceja.
-¿O sino qué?.- Me burlé.
-Vas a pagar por esto Melanie Lawrence.-Dijo dando un paso hacia adelante.
-Estoy temblando de miedo, ahora, si no te molesta, que la nariz no te de contra la puerta.- Dije parándome de golpe y abriendo la puerta invitándola a salir.

***
P.O.V Jason

Mi teléfono comenzó a sonar, en la pantalla salía el nombre de ''Madison''.
Ya había pasado mucho tiempo esperando que Maddy me diera alguna buena noticia, sin embargo, después de casi dos años de espera, había decidido resignarme a que ella no volvería.
Nunca decía su nombre, y me dolía enormemente cada vez que alguien pronunciaba su nombre por error.
-¿Hola?.-Dije contestando.
-Jason, tengo...Tengo noticias, de ella.- Habló Madison con voz entrecortada.
Ella sabía perfectamente lo mucho que me dolía oír su nombre.
No había sabido nada de Melanie desde los primeros meses que había pasado en el internado, me dolía demasiado seguir preguntando por ella, pero era necesario.
-¿Ella...Ella está bien?.-Pregunté casi para mi mismo.
-Ella está de vuelta Jason, está en su casa.- Casi se me cae el teléfono, Melanie, ella por la cual había estado esperando tanto tiempo, por la cual deje de salir y de vivir como una persona normal, volvía.
Sin ella se me había arruinado la vida, pero con ella probablemente me martirizaría, pero al menos estaría con ella. 
¿Me querría de nuevo en su vida? Madison había dicho que Melanie no era ni remotamente la chica que habíamos conocido hace un tiempo atrás, que era mucho mas distante, y que había perdido toda la dulzura que tiempo atrás la llenaba. No podía imaginar a una Melanie de esa forma, tenía que verla: Lo necesitaba.
Vagamente recordé que había dejado a Madison hablando sola, pero esperé que quizás no le importase demasiado. Tomé las llaves del auto y no me molesté en avisarle a mi madre que saldría. Aunque probablemente estaría durmiendo, ya que eran aproximadamente las 10 de la noche.
Aún recordaba la gran calle privada  en la cual se encontraba la mansión de Melanie, di mis datos al portero, el cual me conocía y me dejó pasar.
El problema sería que el empleado de seguridad de la casa me dejara entrar.
Tuve que insistir que la señorita me había llamado diciendo que fuera, y como ella había llegado ese día, me creyó.
Estacioné mi auto en un sitio apartado para que no lo vieran mas de lo estrictamente necesario. Seguí el camino del jardín hasta llegar al balcón de Melanie, allí intenté escalar como si fuera Romeo, y esto me recordaba a la primera vez que Melanie y yo habíamos hablando en serio.
No estaba muy seguro de como había logrado subir hasta allí, el asunto es que  salté con todas mis fuerzas y llegué al balcón.
Allí estaba ella, oyendo ''Miserable at best'', y observé como no lloraba, como usualmente hacía, solo estaba allí, con una cachorra en su regazo, abstraída en sus pensamientos.
Su cabello color miel caía sobre sus hombros, estaba mas largo que antes, y los bucles se enroscaban desordenadamente por todos lados. Sus ojos color chocolate seguían rodeados por las mismas espesas pestañas por las cuales siempre me había observado, y sus mejillas, normalmente sonrosadas, estaban pálidas. 
Observé que estaba mas delgada que antes, y ya no tenía la misma alegría natural en sus ojos. Madison tenía razón.
Y esos ojos voltearon a verme, se abrieron desmesuradamente y se tornaron vidriosos.
-Jason.-Susurró amargamente, pude ver mi dolor reflejado en sus ojos, y sentí como las lagrimas corrían por mi rostro. Era tan hermosa.
-Mel.-Respondí, sintiendo como se me iba el alma del cuerpo. Melanie soltó a la pequeña perra y abrió la puerta del balcón con nerviosismo.
Acto seguido se quedo inmóvil, respirando entrecortadamente, las lagrimas empezaban a deslizarse delicadamente por sus mejillas y sus pestañas se abrían paso entre ellas.
Tomé sus manos y la atraje hacía mi pecho y la sujeté por la cintura, dándole un suave beso en su sedoso cabello. Había olvidado por completo como se sentía estar tan cerca de ella. Oler su suave perfume, el calor de su cuerpo.
Nunca me había dado cuenta de cuantas cosas había extrañado de ella.
Se aferraba a mi con fuerza, llorando desconsoladamente y respirando con dificultad. 
-Todo estará bien cielo.-Dije abrazándola con mas fuerza.
-Jason...No tienes idea...No la tienes...No soy buena para ti.-Decía con dificultad.
La aparté de mi y la miré fijamente a los ojos.
-Melanie, no importa lo que hagas. Nada me había hecho tanto daño nunca en mi vida como perderte. Nada. Y no quiero saber que podría hacerme si te pierdo de nuevo- Dije con seriedad.
Melanie observó atentamente sus muñecas, y pude observar cortadas cicatrizando. No podía creerlo, no podía creer que todo aquello fuera por mi causa. Tomé su rostro y aparte algunos bucles sueltos y le rogué que no lo hiciera mas nunca.
-Melanie por Dios, nunca, nunca hagas esto de nuevo ¿Entiendes? Te necesito bien.-Dije desesperadamente.
-No tuve otra...Opción Jason ¿Qué esperabas?¿Qué siguiera adelante con mi vida después de todo lo que pasó? Que gracioso suena decirlo. ¿Pensaste que lograría irme de aquí y que al poco tiempo olvidaría que a nadie le importaba mi vida? Ni siquiera a mis padres Jason. No puedo entender que pretendías que hiciera. Yo necesitaba sentir otro tipo de dolor, porque sabía que tenía que existir una forma de seguir sintiéndolo.- Dijo en un fino susurro Melanie mordiéndose el labio inferior, avergonzada, herida.
-No te voy a juzgar Mel, sé que tuviste tus razones, sé que todo fue mi culpa, sé que fui un estúpido. Y de todo me arrepiento, de todo menos de una cosa, de perseverar cuando me dijiste que no por primera vez ¿Y sabes por qué?.-Dije sonriendo al ver que ella levantaba la mirada y enarcaba una ceja.- Porque encontré a persona mas hermosa, desprendida, buena y sincera de todo el mundo. Nunca quiero volverte a ver herida, haré todo lo que esté a mi alcance para vivir por ti Melanie.-
Melanie lloró, lloró hasta extenuarse. Hice que se recostara en su cama y le dije que debía irme, me rogó que me quedara junto a ella, y pasamos la noche así, ella estaba desconsolada. Pasé mi brazo por sus hombros y ella se recostó en mi pecho, llenando mi camisa de lagrimas. Me sentía completamente inútil, viéndola allí destrozada.
-Mel no puedo soportarlo.- Dije con desesperación.
-Está bien Jason.-Dijo ahogadamente ella.-Estás haciendo suficiente, solo quédate conmigo.





martes, 12 de julio de 2011

28 Cap.Visitas Psiquiátricas.

***

-Señorita Lawrence,la estaba esperando.- Dijo un hombre con voz profesional.
 Era el psicólogo, solo un hombre común y corriente, entrado en años y con apariencia de quién lo ha oído todo de todos.
Melanie se aclaró la garganta y con los ojos inexpresivos cabeceó ligeramente.
El hombre le pidió que se sentara y ella obedeció escudriñando la habitación con la mirada, observando cada detalle de la madera pulida en la que se dibujaban los detalles de letras marcadas de algún escrito de tiempo atrás.
Se recostó sobre una silla de cuero negro, desgastada por el tiempo, estaba exhausta. Los últimos meses habían sido una pesadilla.
De pronto, el hilo de sus pensamientos se vio quebrantado por la afable sonrisa del hombre, quién la observaba pacientemente en la espera de que ella iniciara la conversación. Pero como ésta no tenía indicios de querer hablarle al extraño, el se presentó.
-Bueno Melanie, soy el Doctor Migliozzi, espero que podamos entendernos. Sé que debe ser difícil venir aquí en tu situación ¿Cómo la estás pasando?.- El hombre robusto, de ojos enmarcados por ojeras y de cabello surcado por canas la miró expectante.
Melanie dudó, nunca había hablado de nadie respecto a nada que tuviera que ver con sus sentimientos, con ella misma. Lo mas cercano a un confidente habían sido las hojas limpias de su diario,  y nunca había estado acostumbrada  a esa preguntas. 
Millones de imágenes cruzaron su mente, como si fuera a morir tendida en ese consultorio. Su hermano, sus padres, Jason, sus amigas, su prima, el internado, su diario, y el campo vacío en el que había dormido recostada en Nicholas, su cachorra, casi todo aquello que le importaba. 
Pero principalmente, la imagen aterradora que no le permitía conciliar el sueño: Valerie desangrándose inconsciente en el suelo de la fría habitación entre penumbras.
-¿Qué piensas Melanie?.- Insistió el hombre.
Melanie no contestó, sentía que a través de los recuerdos, el mundo se le venía encima, y que por primera vez, todos le tenían tanto miedo a ella, como ella a sí misma. El miedo de que ella hubiese matado a Valerie apartó a todos de ella, y estaba mas sola que nunca.
Se había quedado en una habitación para ella sola, que aun tenía en el suelo una mancha tinta de sangre que nunca lograron limpiar.
Melanie lloraba todas las noches, porque adentro, muy dentro; nunca había sanado. Era la misma Melanie que había abandonado todo para cambiarlo por nada en el momento en que la enviaron a ese internado.
Por fin, había encontrado a alguien, que aunque era pagado por ello, la oiría.
-¿Quiere saber realmente lo que pienso?.-Dijo con ojos sombríos.- Pienso en como todos creen que yo la maté, cuando ni siquiera estaba allí, como todos aquellos que prometieron que nunca me fallarían, fueron los primeros que se fueron, como aquellos que afirmaron amarme, me dieron la espalda, y como cada día siento que dentro de mi muere algo, que me consumo día a día como una vela encendida.-
El médico se extrañó en como Melanie hablaba de todo esto, sin el menor indicio de llanto, sin el menor quiebre de voz. Con una naturalidad que helaría la sangre de la criatura mas insensible. 
-¿Porqué piensas que nadie te quiere Melanie?.- Dijo el médico de forma casi inaudible.
-Por la misma razón por la que terminé aquí, por que la gente es ignorante. Sé que creen que estoy loca, pero en realidad no es así. Estoy en mis cabales como muchos por aquí, es solo que no comprenden todo como lo hago yo.-
El hombre la escuchaba atentamente. 
-¿Y crees que nadie te quiere ahora o te llegó a querer alguna vez?.-Preguntó.
-Mi perro me quiere.- Dijo Melanie mordiéndose el labio con duda.
-Eso no me parece muy justo, estoy seguro de que tu madre y tu padre deben tenerte mucho cariño.- Dijo el hombre con una media sonrisa.
-Yo no creo que nadie me quiera doctor, le hago mucho daño a la gente.-Respondió ella con una sonrisa, una sonrisa aterradora.
El doctor la observó y un escalofrío recorrió su cuerpo, aquella niña de naturaleza dulce inspiraba terror. Se debatía cuantos años podría tener aquella criatura ¿16, 17, incluso 18? Era poco para el crimen al que la acusaban, y a pesar de ello, parecía culpable.
-¿Cuántos años tienes Melanie?.-Dijo el hombre carraspeando.
-Diecisiete, hace poco los cumplí.-Respondió.
-¿Qué hiciste en tu cumpleaños, volviste a casa?.-Preguntó de nuevo el Dr.Migliozzi. 
Melanie rió divertida, con sus ojos sarcásticos puestos en el hombre.
-¿A casa? Hace mucho tiempo que no voy allá; sé que preguntará porqué, le ahorraré la pregunta: Odio a mi familia, tanto como ellos a mi, así que me ahorro las molestias de mantenerlos en contacto.-Dijo con frialdad.
El hombre la observó con detenimiento, escudriñándola con la mirada.
Melanie Lawrance era una chica de contextura delgada, de cabello color miel ondulado, con los ojos de un extraño color entre verde y grisáceo, no parecía en absoluto una asesina de compañeras de cuarto, con un vestuario impecable y probablemente costoso.
No parecía capaz de hacerle daño a nadie, no de la forma en la que ella afirmaba.
***

-Señorita Lawrence.-Llamó una voz vacía y profesional desde el pasillo.
-¿Sí?.- Preguntó Melanie levantándose de la cama y dejando de lado un volumen manoseado de ''Cumbres Borrascosas''.
-¿Podría tomarse la molestia de acompañarme a la oficina de la Directora? Sus padres están esperando por usted en una llamada.- Continúo una mujer.
Melanie se calzó sus zapatos, estaba pálida, se mordía el labio de una forma casi agresiva.
Sus padres no daban noticias de vida desde...Desde hace mas de lo que ella podía recordar.
Bajó las escaleras soportando el frío silencio que aplastaba sus oídos y llegó a la oficina arrastrando los pies.

-Melanie.-Dijo la Directora cuando entró de golpe. Melanie asintió a modo de saludo y tomó asiento. La mujer la observó detenidamente y continuó.- Tus padres me han llamado, y me han hecho saber que quieren que vuelvas a casa.-Dijo añadiendo cierta emoción.
''Quieren deshacerse de mí en este lugar'' Pensó Melanie entrecerrando los ojos desconfiadamente.
-¿No te alegra, querida?.- Preguntó la mujer insistente, probablemente había seguido hablando, pero Melanie ya no le prestaba atención, lo único que surcaba su mente en ese momento era Jason.
Todo era Jason, y nada dolía, o mejor dicho: Todo dolía, dolía tanto de una manera casi agradable y dulce, y prefirió deleitarse en ese amargo pesar, pensando que era probablemente efímero e inútil, y que solo saldría lastimada, como siempre ocurría.
La Directora se impacientaba, Melanie no daba respuesta, y su tez se tornaba purpúrea debido a que contenía la respiración. Sin responder verdaderamente a las preguntas de la mujer, Melanie sostuvo en su mano un sobre que ésta le había proporcionado en un momento determinado y musitó secamente un ''Gracias'' y un ''Iré a empacar'' y subió corriendo a su habitación.
Cerró la puerta y se acurrucó en el suelo, intentando leer vagamente que debía irse en dos días y que tenia un buen asiento en clase ''Ejecutiva''.

Dos días después Melanie se hallaba pisando Newark, después de tanto tiempo, no recordaba cuanto. Probablemente uno o dos años. 
Muchas preguntas cruzaban su mente ''¿Alguien se acordará de mi? ¿A donde debería ir primero?''
-Jason.-Musitó. Posó uno de sus finos dedos sobre sus labios, arrepintiéndose de ser capaz de haber dicho aquello.- Ya no le importas Melanie, probablemente nunca le importaste.-Dijo para sí, pero ya no lloró, ninguna lagrima recorrió su mejilla solitariamente, ni hizo ningún ademán desesperado de derrumbarse. Ya era completamente ajena a eso.