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sábado, 25 de diciembre de 2010

Cierre Temporal, No por Voluntad Propia.

Lo siento.
No saben cuanto en serio me duele.
Pero no puedo hacer mas nada ¿Saben?
Este castigo ni siquiera tiene un límite, es permanente.
La PC solo la puedo usar si acaso una hora como 2, con suerte 3, veces a la semana. 
Espero que entiendan que de verdad con eso ni que quiera me da tiempo para hacer un capítulo :(
Las que hagan novelas serias me entenderán.
Lo siento en serio.Tantas veces critiqué a las niñas que dejaban inconclusas sus historias y yo estoy haciendo lo mismo.
Espero que pueda retomarla pronto, pero no les prometo nada porque no quiero comprometerme a dejarlas en la espera de algo que probablemente no pueda volver :(
Si quieren saber el final comenten.
Tengo un mini-resumen de todo guardado en Word. 
Pero es de antes de que me castigaran, ya saben, para no olvidar ni dispersar ideas a diestra y siniestra.
En verdad lo siento chicas :(


Con cariño y esperando no sea la última vez
Ann Montenegro


PD. Muy (MUY ABIERTO) a que den sus ''NO ME GUSTA'' a todas (os) los(as) que lean está entrada. Entre más hayan y si llegan a mas de 30 se lo mostraré a mis papas para que me dejen al menos usar el word y luego publicarlo-
Diganle a la vecina, a  la sra. que las ayuda en la casa, a su maestra, a su hermana, a su hermano, a su mamá, a sus tíos primos familia lejana, el hijo de la peluquera, el sr. del quiosco (ENTIENDEN CUANDO DIGO QUE TODOS :D)
Porfavor ayudenme no quiero cerrar este blog 

lunes, 6 de diciembre de 2010

26 Cap.Escalofríos

***

Corrí como pocas veces en mi vida, sin embargo, no me falto el aliento.
Seguí corriendo.
Era una mañana brumosa, debo decir que hasta tenía un poco de frío a pesar de que septiembre se veía lejano, pero estábamos en Londres después de todo ¿No? En Londres corrientemente había un clima húmedo y oscuro.
Una ráfaga de viento rozo mi columna. Me estremecí.
Comencé a jadear y a respirar de forma entrecortada, comenzaba a estar extenuada. No recordaba que el camino fuese tan...¿Largo?.
Mis pensamientos anteriores de lo a gusto que me hallaba corriendo se desvanecieron con el viento.
-Nicholas.-Dije con voz apagada y forzada.-¿Falta mucho?.-
-No demasiado, tranquila.-Dijo pausadamente.
Pronto mis pasos se tornaron menos rápidos y mis descansos mas frecuentes.
El frío se intensificaba y se colaba por mis huesos. 
-No...Puedo...Más.-Dije extenuada.
-Vamos Mel, tu puedes.-Dijo el desesperado.
-N-no.-Dije jadeando cayendo al suelo.
-¿Estás bien Mel? Estas muy cansada para lo poco que hemos recorrido.-Dijo alarmado.
-Estoy bien.-Mentí.-Solo un poco cansada, es todo.- Volví a mentir. En verdad me comenzaba a pesar la cabeza, cada vez más. Respiré hondo y me paré con dificultad, las piernas me temblaban.- Sigamos.-
-Vamos mas lento esta vez..¿De acuerdo?.-Aclaró.
-Bueno...-Asentí.
Después de media hora, Nicholas me pasó el brazo por la cintura, de forma tal que estaba soportando todo mi peso el. Me sentí un poco mal por ello, pero pensé que quizás fuese a propósito y respiré profundo.
Seguimos la marcha con dificultad y desaliento hasta que a lo lejos comenzaron a parpadear unas luces de escaso brillo.
Un leve sonido atrajo mi atención a medida que nos acercábamos al instituto.
Era un rumor de voces, y se escuchaban fuertes y alteradas.
-¡Por fin!.-Exclamó Nicholas.
-Si.-Suspiré con sequedad. 
Por fin llegamos, después de un par de minutos y mis ojos estaban redondos como platos ante la escena que se ofrecía.
Habían tres patrullas de policía en la entrada de la casa y varios oficiales uniformados hablando seriamente con la directora y el personal de la escuela.
La directora mostraba un gesto claramente mortificado, sentí pena por ella. 
Sin embargo presentí que aunque hubiese mucho alboroto, por la misma razón sería mucho mas difícil entrar por la puerta principal. Aunque también dejaba -Quizás- Asegurado que no habrían notado nuestra ausencia. 
Eran ya quizás las tres o cuatro de la tarde, mi estómago rugía embarazosamente y me sentía desfallecer.
Nicholas había mencionado algo de mi palidez...Típico. 
-Vamos por la puerta de atrás.-Susurró a mi oído. Cabeceé afirmativamente.
Me guió en entre la oscura niebla y definitivamente decidí que no estaba hecha para ese tipo de expediciones ''Peligrosas'' para mí. Trastabillé un par de veces en el resbaloso 'Pavimento' -Que ahora consistía en una resbalosa mezcla lodosa entre barro y musgo.- Sentí como mis pies prácticamente patinaban y casi podía visualizar mi escena de una caída vergonzosa.
Nicholas soltó mi cintura y yo hice un sonido semejante a un gruñido, cosa que lo divirtió bastante.
-Lo siento, pero si te sostengo a ti y me llego a caer te llevare conmigo, y viceversa.-Dijo riendo mirándome con ojos divertidos. Sentí como me subía el color a las mejillas y reí bajito en un intento fallo de sentirme menos estúpida.
Pero pronto comprendí, ante la mirada insondeable que me dedicaba con casi furia Nicholas, no debía reír en ese momento.
Entramos por la puerta trasera de la casa y un chirrido espantoso provocado por las bisagras hizo que un escalofrío recorriera mi columna. 
La cara de pocos amigos de Nicholas me hizo entrar en razón. Quizás el sabía o presentía que ocurría. Yo no.
Entramos a un curioso cuartucho, embargado de un desagradable hedor a moho y podredumbre de madera.
-No veo nada.- Dijo el en un susurro apenas perceptible.-Gira tu el picaporte, donde quiera que esté.
-Bien..-Susurré poco segura. Un leve pisoteo de algún animalillo fue muy desalentador a avanzar, pero aún así, hice acopio de todo mi valor y procedí a tientas a donde me pareció lógico estuviera.
Giré la herradumbre oxidada y la portezuela cedió con cierta dificultad.
La casa estaba a oscuras completamente, aún así seguimos adelante.
Nicholas me sujetaba la mano, pero no con tierna devoción como anteriormente, sino con firmeza y fiereza.
Yo me sentía a la defensiva, y a medida que subíamos los peldaños con pesadez me sentía mas atemorizada, y el sentimiento de desamparo aumentaba poco a poco. 
Salimos a la estancia y a duras penas logramos llegar a la segunda planta de la gigantesca  casa antigua y tenebrosa.
Nicholas me guió con excelente sentido de orientación a lo que supuse era mi habitación. Pero antes de siquiera abrir oí con un espantoso presentimiento unos gemidos amortiguados y desesperado. 
Abrí con un temor terrible a flor de piel y con el corazón desbocado, cuando en una estrecha rendija insegura pude ver a una Tara Giacomo sentada, o mas bien desparramada en el suelo chillando con desesperación y retorciéndose las manos, al lado de...de...
No pude reprimir un grito ahogado.
Fue un sonido gutural y amortiguado por las paredes de concreto, que me heló las venas. 
Me tapé la boca para no volver a hacerlo.
Al lado de, de Tara, yacía el cuerpo inmóvil de una Valerie McCoy que tiempo atrás había rebozado de tanta vitalidad al extremo de llegar a intimidarme.
Las lagrimas corrían compulsivamente por mi rostro y por el de Tara, y daba gracias al cielo por que Nicholas se hubiese marchado antes que yo abriese la puerta, solo que ante aquello yo ni lo había notado si quiera. 
Valerie estaba...Estaba medio muerta en vida. 
Su cabello hermoso de un color rojizo amielado, brillante como alabastro, estaba esparcido tétricamente a su alrededor empegostado de una sangre pegajosa ya seca.
Los ojos de Tara, estaban tan negros como la obsidiana, se hallaban espantosamente abiertos.
La escena era escalofriante. 
Tara no dejaba de gemir y mis miembros no se movían ni un centímetro ante la vista de la macabra escena. 
La sangre salía a borbotones de algún lugar el cual desconocía.
Por fin un gritito de Tara me hizo reaccionar y salir de la especie de trance soporífero .