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martes, 13 de julio de 2010

Cap. 17 Puestos vacíos

***
Llegué con el corazón desbocado a la elegante sala donde me esperaba mi supuesta tía. La señora estaba sentada en un sillón rojo carmesí de cuero antiguo, frente a una pequeña mesa finamente tallada con hermosos dibujillos.
Tenía el cabello recogido cuidadosamente en un moño a la altura de la nuca, y un vestido con pequeños bordados de color azul noche que se extendía hasta debajo de la rodilla. Me acerqué con temor hacía ella. Viró en seco a verme, una pequeña sonrisa apareció en sus rostro y yo la devolví. 
-Acércate.- Dijo apremiante con una voz carrasposa. Tenía el rostro surcado de arrugas y los ojos azules vidriosos y desgastados, con una apariencia empañada de quien lo ha visto todo. Los pómulos pronunciados y los labios pintados con delicadeza.
-Entonces...Melody.-Dijo con un cabeceo, inspeccionándome con la mirada.
-Melanie.- Corregí.
-Lo siento querida...-Se excusó.- Bien... Bueno algo te pareces a tu madre.. Si lo puedo ver...En fin. Bienvenida a Astonville.- Dijo con tranquilidad.
-Gracias.-Dije con sequedad, yo en verdad esperaba algo más efusivo..

***
  Los días siguientes pude aprender muchas cosas de Meredith. Era una mujer reposada, nunca la vi tomarse las cosas con prisa, ni exaltarse demasiado, tenía un gesto severo y rígido, a la vez jovial. Fui obligada a tomar clases de cocina e idiomas. Me enseño etiqueta y según como debía ''Comer correctamente''.
Me hizo tomar clases de piano y violín, e incluso llamó a sus amigas para que sus nietos vinieran a Astonville a que me ayudarán en mis lecciones de baile. 
Las desafortunadas víctimas de mis dos pies izquierdos no salieron ilesas del encuentro, sin embargo fue ocasión de risas desesperadas y en algunos casos, el final de la jornada de danza. 
Maggie fue enviada unos días después de mi llegada, después de todo el papeleo pertinente para que fuese que tomó demasiado tiempo. 
Mi tía Meredith no pasaba demasiado tiempo conmigo, sin embargo yo me contentaba con leer algo en mi cuarto, o jugar con Maggie en la casa; al menos donde me lo permitían. 
La hermosa nieve cubría cada recodo del jardín, esa agua semi-espesa que cuando llegué formaba charcos, ahora era sólida y gélida.
Al salir al jardín con Maggie vislumbré una cantidad insólita de copos de nieve flotantes en el aire, que caían frágilmente en el suelo, formando parte de la capa blanca y espesa que lo cubría. Me maravillé de lo hermoso que se veía aquel jardín, las flores rojas carmín cubiertas enteramente de copos cristalinos.
 Maggie correteaba por el jardín sacando la lengua en busca de tragarse un copillo, y se  hundía en los montones mas gruesos. 
Se veía completamente tierna jugando entre la nieve con su ropa invernal.
A mi tía Meredith no le había hecho mucha gracia que Maggie hubiese venido, sin  embargo tampoco dijo nada.
La mansión era demasiado solitaria, demasiado...
Los oscuros pasillos sin un recodo de luz en las tardes, impregnados de un olor  a antiguo y encerrado, y la mesa de dieciséis puestos vacíos, en las que el único ocupado, mañana, tarde y noche, era el mío.
Meredith no comía conmigo, jamás. Se levantaba demasiado temprano para mí, almorzaba fuera de casa, y en la cena simplemente me limitaba a comer sola en mi habitación.
Vagué por la casa como un espectro translúcido, un espectro cuya única compañía era Maggie. 
Las criadas iban de aquí a allá limpiando todo lo que estaba a la vista. De vez en cuando tropezaba con Martha, y era la única que me preguntaba como estaba.
El 24 de Diciembre Meredith estaba preparando una cena grande y magnífica.
La casa pronto se lleno de artilugios navideños, copos de nieve artificiales colgados en cada esquina vacía, bambalinas coloridas y de brillantes tonalidades; un pino verdadero cortado en el propio jardín de proporciones gigantescas, adornado bellamente con colgantes de diversos muñequitos y enredado en en pomposas cintas escarchadas.
Yo misma había ayudado a vestirlo con todas esas figurillas. Meredidth se fue de viaje una semana antes a Suiza y trajo consigo una hermosa estrella para adornar la punta. 
El pie estaba desbordado en regalos, y esperé a que alguno fuese para mí.
Pero después de todo...¿Para quién podría ser si en la casa solo vivía Meredith y sus criados? No podía saberlo.
La noche buena en Londres fue una de las más solitarias que he experimentado. No porque no hubiese gente, ya que había decenas de personas invitadas esa noche por Meredith si no porque sencillamente, me sentía más sola que nunca. 
Ese fue el primer día, del casi un mes que llevaba ahí que me atreví a pensar en mi familia, y en lo que había dejado a mi paso. Muchas idas y vueltas, muchos ''allás  y acá'' y sin embargo todo seguía siendo igual, seguía atada al mismo sitio, a las mismas personas, con fuertes sogas marineras que no podría desatar. Y supe que en verdad estaba triste cuando volví a escribir en un diario.
No me importo violar todas las reglas de etiqueta que Meredith me había tratado de enseñar y me fui a mi habitación corriendo, asfixiándome entre las personas. Subí las escaleras rogando que no me vieran y levanté con  cariño a Maggie del piso. La abracé fuertemente contra mi pecho y luego la posé en mi cama.  Rebusqué debajo de la cama y hallé en el reguero un pequeño librito de encuadernado negro con detalles plateados.
Abrí y pasé las páginas con fría indiferencia, que en secreto era temor a leer de nuevo y rebuscar en una cicatriz mal sanada. 
Me impresioné de todas las páginas escritas y llegando a casi el final leí la última frase de una página sin terminar y rota a la mitad.
''Será que algo importa, no puedo creer lo que está pasando...''
Esa frase describía claramente lo que estaba sintiendo, y no podría ser de esa manera todo...
Tomé la pluma y comencé a escribir.
 ''Querido diario:
 Hace  mucho tiempo que no escribo aquí, y me siento como una niña pequeña otra vez..Pero la verdad no me importa, nadie me ve. No quiero volver a mi casa, pero tampoco me quiero quedar aquí. No es que Meredith sea mala, de hecho es mucho mejor aquí que en mi casa, de cierta forma. Solo sé que esto es una forma de castigo,  que está por empeorar. 
Es de las peores Noche Buenas que he tenido, y no es porqué las demás hayan sido buenas por completo, no desde hace mucho tiempo. Seguro Amy se la está pasando en grande, muchos regalos y debe ser perfecto para ella. No faltaba sino poco más de un mes para mi cumpleaños, y la verdad ni siquiera sabía donde estaría para ese entonces...Si mis padres cambiarían de opinión y debería ir al internado apenas acabaran las vacaciones o que ocurriría.
Por primera vez desde hace mucho pienso en lo que dejé, y lo quiero recuperar. Hasta los desagrados de mis padres se me hacen divertidos ahora... 
Quiero ver a Stephanie, quiero ver a Madison, a Josh y a..Jason. Como lo extraño...No puedo creer que de verdad lo esté extrañando, pero así es, y es el único que podría llenar este vacío. Puedo notar todo lo que me quejo...Todo lo que sufro. Un mártir en tierra firme, un fantasma con asuntos pendientes. 
Pero es que no podía evitarlo...
¿Qué más se puede hacer cuando uno es tan desdichado?
Lo intenté todo: Lloré como una desquiciada, pues los psicólogos decían que con eso ahogabas las penas del corazón, fui lo más frívola que pude ser en un momento para complacencia de mi madre, traté de vivir como si nada hubiese pasado, pero la verdad es que nada funcionó, todo siguió intacto y ahora, un poco peor. Ya no era por Jeremy ahora era por mí, debía seguir adelante...''

El rumor de voces  en la planta baja llamó mi atención, sin embargo continué en la cama, tratando de despejar mi mente. Un leve roce de nudillos en la puerta me obligo a salir del ensimismamiento y abrí la puerta. Era Meredith.

-Mel, ¿Qué haces aquí arriba?.-Dijo sacando su personalidad severa.
-Estaba...-Dije buscando una excusa.
-¡Un diario!.-Dijo con voz cargada de nostalgia.- Que bonito...Yo...Tenía uno así cuando era mas joven que tú.-Dijo tomándolo entre sus manos.
-Si...-Farfullé.
-No lo leeré, cielo.-Dijo malinterpretando mi gesto.- Bueno.-Dijo tomando su compostura recatada de siempre.- Tenemos invitados querida debemos atenderlos.-
-¿Debo hacerlo?.-Pregunté.
-Ya te he dado tus lecciones de etiqueta y espero que hagas lo que se te ha enseñado.- Dijo cerrando la puerta.  No me quedó mas remedio que hacer caso de ello. Me dirigí al espejo del armario-cuarto que me había preparado y me dediqué a observar mi reflejo.
Tenía el pelo alborotado en suaves bucles, los ojos delineados y la boca pintada con un suave color rosa caramelo. Tenía un vestido azul de satén bajo raso con un lazo al costado que caía en un fino pliegue hasta las rodillas. La verdad me encantaba ese vestido. Bajé las escaleras con la barbilla en alto y con cara fastidiada. 
Agudicé la vista para recorrer la mirada sobre los invitados. Habían ancianos y jóvenes, niños y adultos. 
No me percate del hecho que algunos me miraban con recelo. No preste atención y me colé entre los asistentes a la fiesta. Observé todo con tediosa impaciencia esperando que alguien caritativo se acercara a conversar conmigo.
Efectivamente sucedió. Una muchacha de pelo corto por encima de los hombros, increíblemente grácil, se paró junto a mí con paso alegre y fugaz. 
-Hola.-Dijo animadamente.Tenía la piel asombrosamente pálida, de un color nacarado, el cabello castaño de un color indefinido y los ojos más verdes que había visto, más que los de Jason.
-Hola.-Respondí con un hilo de voz. 
-Soy Brianna.-Dijo haciendo caso omiso de mi expresión.-Mucho gusto.-Continuó con su voz armoniosa.
-Me llamo Melanie.-Respondí.-Mel.-Vacilé.
- No te había visto por aquí.-Comentó con el fuerte aceto británico.
-No soy de aquí.-Rezongué.
-Se nota.-Rió.- Eres un poco amargada.-
-No es educado decir eso.-Dije contrariada.
-Nadie dijo que yo fuera educada.-Sonrió.-Tú pareces querer estar aquí tanto como yo.-
-De hecho, obligada es un buen término.-Reí.
-Muy cierto.-Río.-¿Qué haces aquí?.-
-Me quieren mandar a un internado, y supongo que estar aquí es una fase de acoplamiento.-Dije molesta.
-A mi también me enviarán a uno.-Dijo haciendo un mohín.
-¿Cuál?.-Pregunté.
-No lo sé...¿Y a ti?.-
-Quisiera saberlo...-Musité.
-¿Cuándo?.-Insistió.
-No lo sé ¡No me han dicho nada!.-Dije exasperada.
-Odio a mi familia.-Susurró.
-¿Porqué?.-
-Me enviarán a ese lugar.- Dijo con sorna.
-¿Es...Es muy malo?.-Susurré.
-No es que lo sea, es que no es como lo plantean en la tele, es mas difícil que eso.-Dijo adquiriendo un tono serio.
-¿Es feo?.-Dije con miedo.
-No, las habitaciones son lindas, la comida, la gente...Pero es triste, es triste porque las personas están allí porque sus padres las abandonaron con el propósito de algo.-Explicaba con pesadumbre.-¿Tú porque ingresarás?.-
-Me escapé con un chico.- Brianna me miró con ojos suspicaces.
-¿Y....?.-
-No hice nada.- recalqué.- Ni siquiera salí de mi casa, pero mis padre hubiesen encontrado una excusa para enviarme de todas formas.-
-Entiendo.-Dijo divertida.
-¿Y tú que hiciste?.-
-Nada, mis padres no tienen tiempo para mí.-Dijo con tristeza en los ojos.
-Los míos tampoco.-Susurré.
Mi tía Meredith pronto anunció la repartición de regalos y recibí muchos.
Me dieron un nuevo teléfono, un Ipod con muchos más GBs de los que hubiese podido soñar y muchas otras cosas de baja relevancia para mí. Incluso Maggie, con el poco afecto que le inspiraba a Meredith obtuvo regalos de su parte.
Brianna y yo nos hicimos bastante amigas y me alegré de que en los próximos días tendría alguien con quien hablar.
***
Los días siguientes Meredith se encargó de organizarme para monopolizar mi tiempo en eventos sociales de importancia en Londres.
Brianna estaba en casi todas ellas así que no me aburrí en extremo. Ella tenía una cachorra Yorkshire llamada Clover, y ella y Maggie se la pasaban en grande.
Meredith quería que para el 15 de Enero fuera organizada una gran fiesta con motivo de mis diecisiete años...Sin embargo yo no quería que me organizaran una fiesta, en verdad no.  Yo solo quería regresar a Newark, New Jersey; y estar con mis amigos. O quizás en Canadá con mis abuelos. Sé que mis cumpleaños con ellos no habían tenido hermosos resultados, sin embargo me haría feliz verlos de nuevo. Quería ver a todos, una última vez, y que ocuparan la mesa en la que quedaban tantos puestos por llenar. 

***
Perdón por tardar tanto!! Me fui todo el fin de semana y el lunes a la playa...
Wow cada capítulo tengo 10 seguidoras más :'D estoy demasiado feliiiiiiz!!
Y ahora.... 
ES PA ÑA 
FELICIDADES ESPAÑOLAS!! que alegría fue ver a CASILLAS<3 A VILLA Y A PIQUE celebrar con tanto gusto!!!!! :D la verdad se lo merecen un montón!
Se les quiere muchísimo gracias por leer
Y...COMENTEN ^^
pd. Pequeño cambio de planes Melanie se irá al internado al termino de Diciembre (pero es ''sorpresivo'' ella no lo sabe ;)







10 comentarios:

Xcaret dijo...

Bueno que bien que Mel haya conseguido una amiga con quien hablar, pero pobre, extraña demasiado a sus amigos y a sus padres, publica pronto, cuidate, besos, adios.

Belle Salmon marie dijo...

Genial , nueva amiga !!!
,Me encanto el capitulo !!
Ya quiero otro ><
Publica pronto
te kiero
byeee

XoXo
Rosebelle

NONI TRU dijo...

yupii!! por fin mel tiene alguien con quien platicar, lo extraño es que describiste a briana casi como yo, lo unico es que yo tengo ojos cafes y muy obscuros. GENIAL HISTORIA!!

melissa dijo...

woooooooow..!!

geeenial
me encantooo pobre melanie pero bueno solo espero q ves a jason o0o0 y en su cumple q hara?

publik pronto pliss...!!

melissa dijo...

woooooooow..!!

geeenial
me encantooo pobre melanie pero bueno solo espero q ves a jason o0o0 y en su cumple q hara?

publik pronto pliss...!!

Daniela dijo...

M E E N C A N T A

Estoy apurada pero me encanta!! Publica pronto si??

Besos♥

micaela dijo...

wou que buen cap y que bueno que alla encontrado con quien hablar un beso

Majo dijo...

hermoso com siempre!
Me encanta tu blog :)
Pobre Mel la enviaran a un internada...¡Que triste!

Ya quiero que publiques!
Besos

Ana Lu♥ dijo...

gracias por todos sus comentarios :D de verdad!!! ayy como las quiero xd jajajaja

Ana Lu♥ dijo...

pd. HOY CAPI :D