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martes, 1 de junio de 2010

Cap 4 Indeseable


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En la hora del almuerzo, pude notar que la cafetería estaba muy, pero muy ordenada por categorías. Los populares en la mesa del fondo, miraban con superioridad a todos, compuesta básicamente de porristas cabezas huecas, los chicos con dinero y los deportistas. A su lado se encontraba el grupo estilo 'underground' que se hallaba cerca de la mesa solo por coincidencia, góticos cerca de populares no congeniaban muy bien. Al otro extremo la mesa-club de cerebritos, la mesa contigua era de buscapleitos, y en fin, todo tipo de clases sociales, gustos y sobretodo una marcada diferencia en que: con quien te sentarás definiría tu estilo, tu personalidad. Yo difinitivamente, y ya estaba acostumbrada, no encajaba en ningún grupo específico. Yo tenía una esencia muy diferente a la de los chicos que se sentaban aquí y allá... Todo esto lo observaba y me daba cuenta de lo obvio, mientras esperaba mi turno de que sirvieran mi comida, un leve carraspeo de parte de la cocinera me indicó que debía tomar mi bandeja y pedir. Procedí a  buscar a Stephanie, a la cual me parecía no quería hacer acto de presencia, así que entorné al mirada en busca de Maddy. La ubiqué, para mi desgracia, en la mesa de los chicos populares. Decidí que en próximas ocasiones haría amigas que no fueran de esa 'manada'.
                                                    
Con la mirada vacilante llegué a la mesa y todos se me quedaron viendo estupefactos, menos Maddy que sonrió.
-Ella es mi amiga Mel, es nueva y se sentará con nosotros.- Al parecer ella tenía bastante poder en la mesa, como para dar esa orden. 
-¿Si?.- repuso una chica mirándome de arriba a abajo con desdén y arrogancia, sin duda alguna, ella era la que llevaba la voz cantante.- Yo creo que no.- Dijo con una sonrisilla cruel.
-Yo creo que sí.- le respondí descaradamente, dejándola asombrada, seguramente no estaría acostumbrada a que le contestaran de esa forma tan grosera.
Un chico, el chico que me había saludado en clase de Biología, se arrimó para dejarme lugar, provocando que la chica rubia, de perfecto cabello, le lanzara una terrible mirada asesina. Me senté dándole las gracias.
-De nada, soy Jason.- sonrió.
-Un placer.- 
Al terminar de comer me levanté tomando mi bandeja, la chica malvada, con apariencia de cuidadosamente estudiada, se levantó también. Fingió tropesarce y me lanzó su refresco el cual cayó directo en mi blusa. La miré echa una fiera.
-¿Que intentas?.- Espeté. 
-¿Yo?.- se burló.- Dejarte bien claro quien soy.-
-¿Y quién te crees que eres?.- 
-Natalie Steven, tu mejor pesadilla.- respondió desafiante. 
-¿La mejor? Bah, he visto arañas mas lindas que tu, Nat.- sonreí maliciosamente. No había notado que todo el comedor estaba observando atenta y distante nuestra pelea.
-¿Si? Que suertudas arañas.- exclamó.- Deben ser espectaculares para ser mas lindas que yo.-
-Oh, claro cuando eres una araña venenosa, nadie te quiere cerca.- hice un gesto de asco.
-Curiosamente TÚ eres la nueva aquí, y Natalie Steven es perfecta.- Dijo con sorna.
-Estoy segura que siendo venenosa, alcanzas tu perfección.- di media vuelta y salí de allí. 
Genial: Mi primer día, y ya había discutido con la que, al parecer dominaba la escuela. Al salir de allí Maddy me alcanzó.
-¿Estas medio ida o que?.- dijo con los ojos fuera de sus órbitas.
-¿Nadie la pone muy frecuentemente en su lugar cierto?.-
-¿Bromeas? Ni frecuente, ni nunca. De todas formas me divierte que lo hayas hecho y te apoyo.-
-¿Quién se cree ella para ser así?.-
-Natalie Steven, reina del baile desde que entró aquí, novia del capitán del equipo de fútbol americano Jason Peterson, capitana de porristas, y... Bah lo básico.-Contestó Maddy.
-Pobre del que viva con ella.- respondí sarcástica.
-Y que lo digas.- 
-Bueno, tengo clase de Álgebra, hasta luego.- me despedí.
El profesor me saludó y sin presentaciones me indicó mi asiento. 
Presté mucha atención a las operaciones que explicaba, aunque ya yo las sabía ya que era muy buena en la materia. Salí al fin de clases y en la entrada estaba Mortimer esperando.
Abrí la puerta, lo saludé secamente y el trayecto a casa se hizo largo y desesperante. 
Al llegar, evidentemente, no había nadie que preguntara ni como me había ido, ni que había hecho o quizás si ya había hecho nuevos amigos. Nada. 
Así que me dirigí a mi habitación, no sin un tanto de tristeza y desilusión en mi mente. Detallé mi habitación tramo a tramo, notando cierta tendencia gótica, quizá reflejo instantáneo de mi personalidad. El color purpureo-rojizo oscuro en las paredes, con detalles de flores pintadas en negro daban un toque fenomenal, la cama de edredones en color azul noche y la lámpara de lagrimas de cristal de colores me parecía que daba un toque bastante personalizado.  Forrada de posters de conciertos y los boletos de lo que había asistido. Una repisa solo para mi guitarra y cd's en la repisa siguiente. Amaba la música, y todo lo que tuviera que ver con ella, honraba a mi Ipod, que tenía cantidades exorbitantes de todo tipo de música, desde grupos famosos hasta los menos conocidos. Puse mi Ipod a todo  volumen y me olvide del mundo por un rato, no tenía ninguna necesidad de escuchar a nadie, ya que después de todo, en mi casa no había nadie a quien escuchar.
De pronto oí que alguien tocaba a mi puerta, y a juzgar por el volumen de mi música, en seguida supe que estaban apunto de derribarla si no abría.
Puse 'pausa' y abrí. Era mi madre, con su rostro inexpresivo.
-¿Si?.- dije con fastidio.
-Tu padre y yo tenemos que hablar contigo.- respondió.
-¿Sobre que?.-
-Baja a la mesa y sabrás de qué.- Dijo con impaciencia.
-Voy en un segundo.-
-Estaremos abajo.-
Cerré la puerta de golpe, y me puse a pensar sobre el 'porque' mis padres necesitaban hablar conmigo. 
Me quité los zapatos y me puse unos mas cómodos. Al bajar las escaleras lo oí susurrar.
-¿Qué pasa?.- Pregunté.
-Toma asiento.- Ordenó mi padre. Los veía nerviosos, con su natural gesto de ''no me molestes'' que ya me era habitual.
-Bien.-Comenzó mi madre.- Yo... No sé como tomaras esto pero...
-Se van a divorciar.- Adelante.
-No.- Dijo mi padre arrugando el ceño.
-Es en serio Melanie. Verás tu prima Amy...-
-¿Tengo una prima 'Amy'?.- interrumpí.
-¡Si, demonios! ¿Serás capaz de quedarte callada?.- chilló mi madre.
-Lo siento, lo siento.- dije torciendo los ojos.
-Tu prima Amy, va a tener que vivir con... Nosotros.- Dijo mi madre como si no se lo pudiese creer.
-¿Para... Siempre?.-Torcí el gesto.
-No, no es definitivo.-
-Y ¿Porqué?.-
-Sus padres tuvieron un accidente, y no tiene nadie con quién quedarse.-
-Entonces si es definitivo.- dije con sorna.
-Algo por el estilo.- dijo mi padre.
-Y ella..¿Cuántos años tiene?.-
-Si tu vas a cumplir diecisiete... Ella ya los cumplió, es un año mayor que tú.- 
-Yupi, la hermana que ''siempre quise tener''.- dije marcando las comillas.
-Tendrás que acostumbrarte, además son prácticamente de la misma edad y así la ayudarás en la escuela.-
-Ella estará en otro nivel...- Comenté para zafarme de ese futuro no precisamente 'prometedor'.-
-Bueno... No me importa. El punto es que llegará mañana, y como es sábado la ayudarás a decorar su cuarto.-
-Necesitaré tu tarjeta de crédito.- Dije viendo en mi mente una jugosa compra en la tienda de discos.
-Toma.- dijo lanzándomela.- Vamos John.-
-Voy Elena...Melanie.- dijo en forma de despedida.
-Adiós..- 
Tenía demasiadas cosas en mi cabeza. No podía creer que mi madre y mi padre adoptaran a esa Amy 'quien sabe que'. 
¿Porqué debía yo aceptar a extraños en mi casa? Precisamente porque no era 'MI' casa, en todo el sentido de la palabra. Así que, habiendo tomado esa resolución salí de la estancia. 
Brinque ágilmente todos los escalones que me separaban de la libertad, y obligué al vigilante que me abriera la reja principal.
Era una urbanización bastante bonita, por no decir también escandalosa. Las casas todas con nuevas y bien logradas manos frescas de pintura, portones perfectos y las plantas profecionalmente arregladas. 
Una villa de juguete.
-Patético.- murmuré. Divisé a lo lejos varios chiquillos paseando a sus perros, deseé tener uno al cual pasear.  
Llegué al parque privado y me senté en una banca vacía.  Puse mi Ipod en 'Play' y con el volumen a grados superiores a los que probablemente eran normales, me recosté y cerré los ojos. 


***

4 comentarios:

Lorraine dijo...

jiji pues me gusto mucho este cap esa nat me hizo acordar mucho a una chica que conozco que la odio con toda mi alma
Bueno cuidate besos
vershy

Xcaret dijo...

Amo tu manera de escribir, te explicas muy bien al hacerlo, hasta aqui me quede en un rato mas volvere a leer, me encanta tu historia es increible. Bueno cuidate, besos, adios.

Gabriela dijo...

Me encantó este capitulo, xD me pareció genial su forma de enfrentar ese asunto con la "Plastica" o sea la chica que se cree la reina de todo...

:) Vamos a ver como se desenvuelve con la nueva integrante de su familia... espero que se lleven bien por lo menos... :) leeré más tarde o tal vez mañana estoy escribiendo ^^

Besitos

Darly yaneth dijo...

q tal esa natalie, jum eso me gusta q las pongan es su lugar q no se crean mas q los demas q tal!! jumm...esta buenisima tu historia, sigo leyendo wiiii