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martes, 29 de junio de 2010

Cap. 13 Romeo y Julieta

***

Jason estaba allí, subiendo a mi balcón. Como el príncipe que rescata a la bella Rapunzel, mientras ella extiende su lacio y sedoso cabello largo y dorado como el oro, con su elaborado vestido colorido y en una imponente y magnífica torre, en una noche cubierta por un manto de parpadeantes estrellas. 
Sonaba a poema, un precioso verso, a una rima con palabras dulces. 
Pero principalmente porque ella lo amaba, porque al el rescatarla ella se sentía liberada, porque el le susurraría esas dulces palabras que le infundirían el valor necesario para continuar. ''Yo no soy una damisela en peligro, y aunque lo fuera, no quiero que me rescaten'' musitaba para mi misma, ahora en mi guardarropa, resignada a que tendría que ir con el, mientras que el aún escalaba.
Me puse de mala gana unos jeans azules, una blusa morada y un suéter, encajé mis zapatos y salí. 
El se encontraba sentado en el borde del balcón, observando el gran espacio de constelaciones que embargaba el cielo, parecía tan inocente allí, con un aire solitario...
-No pareces cansado.-Comenté.
-No lo estoy.-Dijo dedicándome una sonrisa.
-Deberías.- Contrarié.
-¿Bajamos?.-Preguntó.
-Me da miedo, ya sabes...Se supone que sigo en reposo..-Dije evadiendo sus peligrosos planes a toda costa.
-Sabes que es mentira, nadie más que tu detesta el descanso.-Dijo riendo bajito.
-¿Y tú que sabes?.-Dije sin mirarlo.
-Yo lo se ''todo''.-Rió.
-Sobretodo Álgebra..-Dije sarcástica.
-Bueno quizás no todo, pero algunas cosas.- Admitió.- Pero sé que bajarás, sola o conmigo.- Dijo haciendo amago de cargarme.
-Y te lanzarás conmigo a cuestas, por que vuelas, seguramente.-Dije usando mi típico sarcasmo.
-Puedo intentarlo...Si dices que vuelo te creeré.-
-Estás loco Jason, fuera de aquí en este momento, no quiero problemas y menos por tu causa.-Dije con voz firme.-¿Qué estás haciendo aquí?.-
-Vengo por ti.-
-¿Qué quieres de mí?.-
-No lo sé, quiero que seas mi amiga Melanie.- 
-¿Cómo es posible que vengas a las once de la noche a mi casa, burlando a la porquería de portero que te dejó entrar, subiendo mi balcón, sólo para indicarme que quieres mi amistad?.-Cuestioné.
-No lo sé, y quizás ningún momento sea tan apropiado como este.-
-¿Ah no?.- 
-No...-Dijo observándome fijamente.-Por favor, baja, solo un momento.-
-¿Me prometes que no moriré en el intento?.-Suspiré.
-Te lo juro.-Dijo solemne. 
-¿Cómo bajare?.-Dije atemorizada.
-No lo sé...¿Te cargo?.- Dijo indeciso.
-No, de ninguna manera ¡Es tan alto!.-Dije atemorizada.
-Confía en mi.-Susurró.
-No podrás con mi peso bajar una altura como esa..-Decía yo poniendo mas trabas.
-Confía en mi.-Insistió.
-Yo...Jason...-Jason hizo caso omiso a mis constantes negaciones, incluso parecía que lo impulsasen más en la locura que se había propuesto.
 No se a donde había parado mi juicio, tampoco me lo pregunté, ni quise ir en su búsqueda; Jason rodeó mi cintura con sus brazos, me estremecí. 
No tenía idea de como me bajaría, pero tampoco me importó, estaba alucinada con la simple idea de que la adrenalina fuera disparada en mi. 
Con el corazón en la mano, y la consciencia en otra; dejé que Jason me cargara, e increíblemente, comenzamos a descender. Me fue indicando entre murmullos donde debía pisar para no caer, mientras sostenía gran parte de mi peso en una mano  y realizaba la proeza de bajar solo con la otra. 
Me aferré a su cintura, y me concentré en no mirar hacía el precipicio. Nunca en mi vida había hecho una cosa como aquella, jamás se me hubiese pasado por la mente salir de mi casa por un balcón, para mí era una idea inconcebible. 
El momento me pareció eterno, y llegué a idealizar una altura mucho más grande que la verdadera, sin embargo al pisar tierra firme me sentí llena de una idea que me resultaba deliciosa: Era una escapada nocturna, y estaría acompañada. 
-Puedes soltarte, si quieres..-Susurró Jason a mi oído. Caí en cuenta que seguía entrelazada contra su fuerte pecho, y que por primera vez estaba tan cerca de el.-No si no quieres claro..-Susurró de nuevo, tan cerca que su aliento rozo mi cara, haciendo que mi corazón latiera desbocado.
Me despegué rápidamente de el, un poco avergonzada. 
Seguí caminando y el se me unió al paso, e intento pasar su brazo por mis hombros, yo lo quité con poca sutileza.
-¿Qué haces?.-Dije en tono bajo.
-Trato de ser caballeroso.-Dijo riendo.
-Ajá...-
Continuamos caminando, a paso lento y dudoso. Hacía un frío endemoniado, pero poco me importaba.
-¿A dónde vamos?.-Preguntó Jason.
-No lo sé...-Mascullé.
-Mm..Vamos..Por aquí, ¿Qué hay por acá?.-
-La piscina, y por allá están los jardines, vamos por allá.-
-De acuerdo, Julieta.-
-Esta bien Paris.-Dije enfatizando. El se echó a reír.
-Siempre me sorprendes.-Dijo.
-¿A que te refieres?.- 
-A que no eres como cualquier otra chica.-
-Sé que soy rara..-Admití.
-No, no lo digo por eso, si no que eres tan diferente, nunca sé que responderás, ni siquiera puedo imaginar que piensas. Dímelo, por favor.-Pidió.
-¿Ahora? Ahora pienso en que rayos estoy haciendo aquí contigo.-
-Me puedo ir...-
-¡No! No es que me moleste, es que...Es algo raro. Hace..Demasiado tiempo que..-Enmudecí.
-¿..Qué?.-
-Que no ando con un chico.-Dije avergonzada.
-¿Porqué? Es decir, no será porque defecto, ya que puedes dar por seguro que el equipo de fútbol entero estuvo detrás de ti todo el día.-Contestó.
-No me refiero a eso...-
-¿Porqué eres así Melanie? Estoy seguro de que tu antes no era de esta forma.-Dijo dejándose caer al piso y tomando mi mano para que me sentara también.
-Yo...Jason, no creo que..-Dije con voz ahogada.- No creó que sea el mejor momento ya...Sabes...-
-Esta bien, no te alarmes Julieta, te rescatare del frío vacío en el que te has sumergido, y te daré el cálido beso que despertó a aquella princesa.-Dijo.
-¿Ahora soy una princesa?.-
-Eso eres.-Sonrió.- Mi princesa.-
-No lo creo.-Me reí.
-Te convenceré de ello, solo dame tiempo.-
-Ya veremos..-Dije dejando la frase en el aire.
-¿Quieres que lo jure?.-
-No hay necesidad..-
-Bien.-Dijo esbozando una sonrisa tan hermosa que me cegó. A pesar de la incómoda situación, tuve que aceptar que el ambiente era demasiado romántico. Bajo las estrellas sentados en la fina hierba que nos rodeaba.
-¿Ves esa estrella de allá?.-Exclamó.
-Ajá..-Dije.
-Es parte de una constelación.-
-Casi todas lo son.-
-Quizás no, pero sé que se llama Melanie.-Dijo mirando mis ojos fijamente.
-Seguro...-Dije volteando los ojos.
-¿Siempre debes ser así?.-
-Siempre.-Sonreí.
-Eres demasiado difícil.-Rió.
-Si fuera fácil, no sería interesante.- Dije acostándome.
-¿Te haces la interesante entonces?.-Dijo riendo.
-Todo se hace más divertido así.-
-¿Y la bipolaridad viene como parte del paquete?.-Preguntó
-Quizás.-Dije levantándome. 
-¿A donde vas?.-
-Adivina.-Dije echándome a correr. Corrí sin descanso, pero a pesar de ello, Jason, un ágil deportista acostumbrado a no cansarse me alcanzó.
-¿Qué intentas?.-Preguntó.
-Divertirme.-Respondí jadeante.
-¿Sí? Entonces....¡Al agua!.-Dijo.
-¿Qué estás loco?.- Chillé.
-Por ti.-Dijo lanzándose al agua en un clavado impresionante. Noté como el color iba subiendo a mis mejillas apresuradamente.
 Jason, ya dentro del agua se quitó a la camisa, dejando al descubierto su abdomen perfectamente delineado, resultado de intensas horas de ejercicio. 
Me quedé unos segundos parada en el borde de la iluminada piscina,  mirándolo estupefacta. 
-¡Entra!.-Gritó el.
-De ninguna manera.-Repliqué.
-Esta deliciosa.-Canturreó.
-Tengo frío.-Me quejé.
-Ni tu te lo crees.-Rió mirándome con ojos suplicantes.
-No.-Me negué.
-Vamos...-
-No.-
-Melanie Lawrence Collin.- Pidió.
-¿Cómo sabes mi segundo apellido?.-Pregunté asombrada.
-Yo...Ya sabes...Estuve averiguando un poco de ti.- Contestó apenado.
-¿Porqué?.-Inquirí.
-Bah, me pareciste tan rara.-Dijo chapoteando tan fuerte que mi ropa se vio empapada en un par de segundos. 
-¡¡JASON!!.- Grité. Enfurecida, me dirigí al borde de la piscina y comencé a mojarlo también. Aunque por supuesto, no tuvo el mismo efecto ya que el estaba mojado. Me fui furiosa pateando el suelo con rabia, dando un toque dramático a la situación.
Escuche como Jason salia del agua por el chapoteo. Sin dirigirle una mirada seguí en mi camino. La verdad no estaba muy segura de a donde me dirigía, ya que estaba todo bajo penumbras. Iluminado por uno vagos faroles de escasa luz caminaba a ciegas entre un mar de estrellas.
-¿A donde vas?.-Preguntó Jason repentinamente, iba tras mío tan sigiloso que no había percatado su presencia. Solté un breve alarido.
-Perdón.-Se excuso.
-Me asustaste.- Dije exaltada.
-Lo siento.-
-Tengo frío...-Farfullé. Estaba demasiado cansada y ahora helada. La temperatura había tenido un bajón y me estaba sintiendo mal.
-¿Te encuentras bien Mel?.-Dijo dulcemente.
-N-no del todo.-Dije.- ¿Ves la casa? No hay ninguna luz encendida.- 
-Creo que esta allá...- Señaló. Seguimos caminando ¡Cuánto habíamos andado sin percatarnos!. El frío aumentaba y mi atuendo mojado no ayudaba.
-¿Estás mejor?.-Preguntaba Jason ansioso.
-N-No.-Tartamudeé a causa de mis temblorosos dientes.
Jason me estrechó contra si, y por primera vez no me quejé a su contacto físico. El, a pesar de estar mas mojado que yo, era cálido y ese calor fue reconfortante para mí. Seguí temblando y el me estrechaba entre sus calurosos brazos mas fuertemente. Sentí como mi respiración se aceleraba junto mi ritmo cardíaco.  
-¿Estás bien Mel?.- Preguntó.
-Un poco.- Aseguré. Continuamos caminando con paso lento ya que estábamos entrelazados. 
Jason besó mi coronilla con una expresión dulce, pero no protesté.
Y el notó el cambio. 
Al fin vislumbre las parpadeantes luces de mi habitación y apresuramos el paso.  Llegamos más pronto de lo que yo creía sin duda y nos detuvimos frente a mi balcón.
-Yo...No sé como subiré.-Murmuré.
-Te ayudaré, pero no podré subir contigo esta vez.-
-Lo sé.-Repliqué adormilada.- ¿No caeré?.-Volví a preguntar con una media sonrisa.
-Nunca te dejare hacerlo, Julieta.- 
-Está bien, Jason.- Farfullé. Se quedó observándome un rato que se alargó varios minutos. Yo estaba inmersa en mis propios pensamientos. Poco a poco se fue acercando a mi, centímetro a centímetro. Me aparté de forma violenta y le dije que debía entrar ya. Aceptó, y puso sus manos para que los usara de escalerilla. Escalé dificultosamente y estuve segura de verme ridícula, logré llegar con mucho trabajo.
-Dulces sueños mi hermosa dama.-Dijo silencioso Jason.
-Buenas noches Jason..Gracias.-Dije mirándolo por primera vez, con cariño.
El sonrió ampliamente, y se alejó. 
Al dar vuelta, no caí en cuenta de que estaba amaneciendo, y que mi madre estaba parada frente a mi cama, observándome con los ojos encandilados. Juzgando mi ropa mojada, mi cabello húmedo y principalmente, había visto mi sesión de escalada.
-¿Qué tal tu noche Melanie?.-Dijo enfurecida.

***
¿Qué creen que pasará? :D
Bien publicando este capítulo tengo 1000 visitas y 50 seguidores...¿A cuanto llegaremos para la próxima entrada? Espero a mucho la verdad!! 
Entre otras cosas, ya tenemos e-mail para el blog:D 
Rompiendo-silencios@hotmail.com
Bien, espero que hayan 6 comentarios en esta entrada, si los hay publico entrada mas rápido :) 
Besoos



sábado, 26 de junio de 2010

Cap. 12 Suspiros




***
POV-Jason 

Ella yacía en la cama del hospital, más distante de lo que nunca la había visto y a la vez, mas frágil y expuesta que antes. Su rostro, plácido, no lograba acabar con ese toque amargo e infeliz que siempre lo había caracterizado.
Cuando algún día había dicho ''Mis padres no perderían su ''valioso'' tiempo para estar conmigo'' No había dado crédito a sus palabras. Ahora, me arrepentía de no haberlo creído, porque nada había sido tan verdad como eso. 
Stephanie,Amy, Madison y Josh se habían ido a la cafetería, en busca del descanso artificial de la cafeína. 
Nunca me había sentido tan tenso, a pesar de saber que era un simple golpe en la cabeza, y un agujero en la muñeca, hubiese sido lo mismo, ella estaba lastimada. Natalie había llamado y vuelto a llamar,  sin obtener una mínima respuesta por mi parte. Incluso apagué el teléfono. Me quedé en la butaca, absorto contemplándola, como un ciego al ver la luz, casi la imagine observándome y riéndose de mi actitud ridícula, con su mirada penetrante y profunda y sus ojos de un color suave caramelo, y su cabello castaño claro, casi como la miel.  
El doctor Parker entro a la estancia, con su gesto serio y ya envejecido. 

-Buenos días joven.-Saludó con un leve cabeceo.
-Buenos días doctor ¿Alguna nueva?.- Pregunté.
-No señor Peterson, sigue igual. Se le dará de alta esta tarde, confío en que ahora sus padres se dignen a honrarnos con su presencia.- Dijo contrariado, revisando los monitores y a Melanie anotando todo con gesto imperturbable. 
-Quizás lo hagan.-Contesté. 
-Bueno...Llame a sus padres, podrá irse a su casa en un par de horas.- Afirmó.-Hasta luego joven. Esta muchacha tiene mucha suerte de tenerlo a usted, y a sus amigos, ya que sus padres no se preocupan por ella.- Dijo cruzando la puerta. 
Me acerqué un poco a la cama, y tomé su delicada mano, de un color más blanquecino de lo habitual. Ella permanecía ahí, serena, ignorando cuanto estaba queriéndola en ese momento, y a la vez, sorprendiéndome yo mismo de mis sentimientos.
***
POV-Melanie

Tenía una vaga noción de que tomaban mi mano, pero no supe si alucinaba o era una realidad. Había soñado tantas cosas...Que mi hermano estaba conmigo, que podía hablarme. Pero nada de eso era real, era una maravillosa fantasía, pero era solo eso. Pasé mucho rato dejando a  mi mente vagar en ese mundo y dejarse llevar por las finas hebras de locura momentánea que sufría mi mente adormecida. Decidí que podría ser el momento indicado de abrir los ojos, y quizás me asustaría como el anterior día. Abrí los párpados con suavidad y temor y encontré a Jason, tomando mi mano como yo había pensado, cabizbajo y angustiado. Muda de sorpresa, continué parpadeando, ajustando mi vista a la luz. Carraspeé un poco y hablé con voz seca y forzada.
-¿Jason?¿Qué haces aquí?.- Dije aturdida.
-Esperar a que te despertaras...-Dijo calmado.
-¿Y mis padres?.-Dije zafándome de su mano.
-No vinieron.-Replicó.
-Oh...-Me dolió, que ni siquiera en un hospital, postrada en una cama, pudieran estar conmigo.
-No te pongas triste.-Suplicó.
-No lo..Estoy.-Dije con voz ahogada.-Ellos..Deben estar muy ocupados..-
-Eso no es lo correcto.-
-La realidad no siempre lo es.- Exclamé.
-Siempre resignándote.-
-¿Hay algo mejor que hacer?.-Cuestioné.
-Posiblemente si.-Replicó.
-No me harás cambiar de opinión Jason.-Continué.
-Lo sé, eres demasiado orgullosa para aceptar que te duele.-Espetó.
-Lo soy, y ya eso es mí problema.-Afirmé.
-Lo sé.- Dijo resignado.
Permanecimos callados y el se apartó, dándole lugar a Stephanie y a Madison. Al parecer Amy estaba demasiado ocupada y se había ido. Josh seguía en la habitación, distanciado hablando con su hermano. 
No supe muy bien en que momento pero mis padres llegaron, mi madre con gesto enfurruñado y mi padre con su cara de eterna placidez.
Me iban a sacar del hospital, y nada me hacía mas feliz. Fui dificultosamente montada en el auto, ya que aún me encontraba muy débil como para caminar. 
No habían sido tantos días, uno en el que me mantuvieron sedada, y otros dos. Sin embargo era lo suficiente como para no poder caminar con agilidad, al parecer.
-¿Cómo te sientes?.-Preguntó mi madre, por pura fórmula.
-Ahora bien.-Contesté.
-Mm...Tuviste que ser demasiado torpe para caerte así, aún por eso echare a esa pulgosa a la calle.-Dijo ella.
-No.-Chillé.-No lo harás...-
-Oh, ¿Quieres apostar?.-Afirmó.
-No ¡Por favor!.- Imploré.-Es lo único que tengo.-
-Nos tienes a nosotros y a Amy.-
-¡Para lo que me sirve!.-
-¿Cómo te atreves?.-Dijo enfurecida.
-No es sorpresa para nadie el que ustedes no me quieran.- Sentencié.
-¡Claro que te queremos Melanie!.-
-¡Y de qué forma! No estando jamás conmigo, ni hablándome y siendo incapaces de visitarme en un hospital.-Dije dolida.- Me sentí.. Tan sola..
-Tus amigos estaban ahí y Amy.-
-¿Cómo puedes compararte con ellos? ¿Es qué no te das cuenta de lo que sucede ante tus propios ojos? ¡Eres  mi mamá y no sabes absolutamente nada de lo que ocurre!.-
-Claro que lo sé, Melanie.-
-¿Sí? ¿Quiénes estaban en el hospital?.-Pregunté.
-Pues...Amy y Stephanie y otra chica y dos chicos.-
-No tienes ni idea de quienes son, seguramente tampoco sabrías de Amy si no fuera porque vive en la casa, si fuera como yo...Pero ella es una cabeza hueca, le interesa todo lo que a ti y a mi no: El dinero, la ropa costosa, los accesorios inútiles y todas esas estupideces.-
-¡No tienes derecho a tratarme así Melanie Lawrence , soy tu madre!.-Gritó.
-Es fácil adjudicarse* un título, pero no ejercerlo.-Espeté.
-Si no lo ejerciera, no vivirías bajo mi techo.-
-Vivo bajo tu techo, pero lo mismo te daría que fuera cualquier otro.-
-Melanie ¿Es que no te das cuenta de todo lo que dices? ¡Desde la muerte de Jeremy no haces otra cosa que ir vagando por los pasillos como un alma en pena, uno sigue adelante Melanie, la vida continúa y tu vas siguiendo de largo, sin darte cuenta de que el tiempo pasa, no solo para mí, si no para ti.-Gritó.
-¡Y es que para ti es como si no hubiese existido, como un pequeño objeto  que fue removido!.-Argumenté desesperada.
Mi madre paró el auto.
-Melanie, tu crees que yo no lo sufrí, pero no es así, no sabes cuánto me oculte de ti para que no me vieses llorar ¡Pero basta de esto Melanie hacen ya mas de dos años que el murió y tu sigues llorando por las esquinas!.-
-¿Y qué esperabas?¿Qué al día siguiente me uniera a un circo y me pusiera a cantar?.-Chillé.
-¡No Melanie que siguieras con tu vida!¡Que continuarás! ¡Te he oído llorar en tu habitación, y encontré la maldita caja donde guardas sus cosas, te aferras a un recuerdo que no tiene sentido sobrellevar!.- Dijo llorando, era la segunda vez que la veía llorar.
Me sentía tan cansada...
-¿Y qué quieres que haga?¿Alguien me ha consolado alguna vez? ¡No! Siempre están en su maldito trabajo.- Dije destrozada.
-Ese ''maldito trabajo'' es el que permite que comas Melanie.-
-Y el que no deja que ustedes me hablen si quiera.- Contesté.
-Te dejaré que te quedes con Maggie ¿Bien? ¡Pero por Dios promete que podrás vivir!.-
-Y tú prométeme que de vez en cuando estarás conmigo.-
-Lo prometo, Melanie, te quiero hija, en serio.-Dijo mirándome con cariño.
-Y-yo también.-Dije exhausta.
Me hacia tanto daño pensar en todo eso.... Lo único que me quedaba como promesa en el aire era esa frase de mi madre, aunque le viese poco futuro, me atreví a darle un voto de confianza.
***
Estaba demasiado oscuro, quería escapar de allí. Habían pasado ya dos días de mi salida del hospital pero me encontraba igual de encerrada que antes, solo que esta vez con una TV con alta definición delante y con la posibilidad de leer harto y tendido mi pila considerable de libros. Eran posiblemente las diez de la noche, demasiado temprano para dormir y demasiado tarde para gritar mi necesidad de salir a respirar aire. Una piedrecilla distrajo mi atención hacia el vidrio de mi balcón.
Me levanté a revisar y abajo se encontraba Jason. Fui a mi vestidor y me puse un suéter rápidamente, para enfrentarme con el frío nocturno.
Abrí cuidadosamente la puerta transparente del balcón. Bajé mi vista buscando su respuesta.
-¿Qué haces aquí?.-Susurré.
-Vengo a rescatarte, oh Julieta.-Dijo riendo.
-Estoy en mi casa, Paris.- Dije ironizando su papel no protagónico.
-Anda Melanie baja de allí.-
-Ahorita, ¿Quieres que vuele con escoba o saco mis alas?.-Dije contrariada.
-Con sus alas, señora hada.-Rió.-No tonta, baja escalando.
-¿Cómo entraste?.-Dije ignorandolo.
-Tu portero ya me conoce.-Se encogió de hombros.-Vistete, tu bajarás.-
-No, no lo haré.-
-¿Subo a buscarte?.-
-¿Estás loco?.-
-Puede ser, no más que tú.-Dijo comenzando a trepar. Horrorizada observé como Jason, con toda gracilidad y fuerza subía sin inconvenientes hacia mi balcón.
***
¿En 3 días 29 seguidoras? Me siento orgullosa de este blog :'D
Muchísimas gracias chicas! Por sus comentarios y por sus votos :D En la entrada pasada tenía 700 visitas ahora son 800 solo 200 para llegar a 1000 ¿Será que en la próxima entrada se reunirán?
¡Eso espero! :D Muchos besos y sigan leyendo!
Pronto le haré un e-mail al blog para que nos podamos contactar
 ¿Les gustaría?


jueves, 24 de junio de 2010

Cap. 11 Debilidad

***
(Narración en 3era persona)

Cuando Amy, Natalie y Chloe estuvieron reunidas delante de un caliente y espumoso café, decidieron comenzar a trazar y repasar su plan.

-De camino acá-Comenzó Natalie.- Comencé a sopesar posibilidades, y creo que nuestro plan tendría mas éxito con una persona que sea confidente de...Lawrence. Amy eres perfecta para  esto.- Dijo con una sonrisilla de suficiencia.
-P-Pero Nat, ¿Qué es exactamente lo que queremos con esto?.-Preguntó Amy, con un cosquilleo de culpabilidad por atentar contra su prima.
-Queremos arruinarla Amy, ¿Qué, quieres que me quede sin Jason y sin reputación?.- Retó Natalie desafiante.
-N-No Nat ¿Qué tengo que hacer?.- Preguntó la chica por primera vez, temerosa.


***
POV-Melanie

Recientemente mi biblioteca personal había adquirido un nuevo tomo:Cumbres Borrascosas o como me parecía mejor llamarlo, ya que era su título original,  Wuthering Heights. La portada del libro era hermosamente detallada con la hacienda  dibujada en un paisaje de perspectiva alejada y misteriosa, rodeada de arbolillos escuálidos y ya marchitos. 
Debo decir que no me siento particularmente orgullosa de no haberme leído antes un título como aquel, sin embargo me alegraba haberlo hecho.
Al ir poco a poco consumiendo las palabras ansiosa de leer aquel espectacular libro, me dí cuenta de la perspectiva con que quizás pensaba la bella Cathy Earnshaw, la cruel protagonista; quién básicamente (Podría decir yo) solo amaba a Heatcliff, el terrible protagonista, por llevarle la contraria al mundo; aunque de igual manera se hubiese casado con Edgar, su vecino de aspecto pálido y tristón. En cierta forma me identificaba con ella, y aquella novela en la que solo el ama de llaves era un personaje bondadoso y amable, y los protagonistas eran dos malvadas personas, amargadas de rencor y egoístas hasta literalmente la muerte, me parecía una obra maestra de parte de Emily Brontë. 
Los súbitos pasos de Amy, mi estúpida prima, me resultaron ajenos y fuera de lugar, en una habitación que para mí, se había metamorfoseado repentinamente en la hacienda de Cumbres Borrascosas. 
-¿Deprimidita de nuevo Mel?.-Dijo asomando la cara por la puerta.
-No más de lo normal.-Contesté irónicamente. 
-¡No me sorprende!.- Dijo entrando.
-¿A que se debe la indeseable y poco bienvenida visita Amy?.- Dije con voz áspera.
-Iré al grano.-Dijo adquiriendo un tono serio.
-Me alegra que así sea.-Dije posando a Maggie junto a mi.   
-No puedo soportar esto.-Exclamó.

-¿Soportar ''qué''?.-
-''Esto''.-Dijo señalando todo.-Sentirme arrimada en una casa que no es mía.-Dijo con cara frustrada.
-No estas ''arrimada'' Amy, para mí estas desinvitada pero para mi madre eres la hija perfecta que no tiene ahora.-Dije resignada.
-Siguen sin ser mis padres.-Dijo con una mueca.
-No es que te doliera mucho su perdida.-Dije sin piedad.
-Tu no sabes nada.-Dijo con ojos sombríos.
-¿Y entonces, te dolió señorita Barbie? No lo demostraste ni por un segundo.- Dije molesta.
-Fue casi mi culpa.-Continuó exasperada.
-¿Cómo pudo haberlo sido?.-
-Murieron en un accidente de tránsito, al ir a buscarme a una fiesta a la que me había escapado sin su permiso.- Dijo con gesto compungido. Conforme pasaba el tiempo Amy iba adquiriendo un tono de piel pálido y sombrío.
-Lo siento...Tanto..Amy, q-quisiera haberlos conocido.- Dije tratando de reconfortarla.
-Yo también hubiese querido que lo hicieras, y que tu y yo habláramos por otras circunstancias...-Dijo con un hilo de voz.
Una lagrima única y solitaria recorrió su mejilla de forma delicada humedeciendo su rostro y resbalando una gota de su negro delineador, como tantas veces lo habían hecho mis lágrimas en un recorrido eterno y melancólico, dejando sus huellas tétricas estampadas.
Era una situación incómoda, no cesaba de preguntarme si existiría el día en que pudiera olvidar describirme una lagrima, pensar a cerca de la muerte de un ser querido ¿Tendría yo que vivir de esa forma? Triste era mi destino, prolongada era la desdicha.
-Melanie, mejor..Me voy..-Susurró.
-Ajá..-Dije con voz ausente. Amy salió desconcertada de mi habitación, mientras yo me quedaba enfocada mirando al vacío.
Maggie se acercó a mi y con su suave hocico me levanto la mano, buscando alguna reacción de mi parte, con sus gestos bruscos de bebe Maggie me mordió la mano, y la sangre brotó de un orificio tal vez demasiado grande. 
La sangre corrientemente me mareaba, y esta vez no fue una excepción. Sentí que todo se volvía negro ante el olor de la sangre, esa sustancia acuosa y de color bermellón fue extendiéndose por mi mano, al verla me desesperé y en un ataque de histeria, como estaba en el borde de la cama, caí al suelo inclemente, frío y duro.
Lo último que percibieron mis sentidos debilitados fueron los ladridos de Maggie, quién se acercaba a mí nuevamente, y la baldosa gélida al contacto con mi mejilla junto con el choque de la mano ensangrentada y mojada.
Yo definitivamente, tenía una debilidad enorme por la sangre....

***
Me desperté desorientada, sumergida en la oscuridad plena de una habitación de hospital. Estaba un poco asustada, pensando en las estúpidas consecuencias de mi situación con la sangre. 
Analicé mi situación: estaba acostada, con un tubito de suero sostenido por un aparato especial conectado a una intravenosa, suponía por el desmayo, mi mano estaba vendada fuertemente con una gaza, y tenía un monitor junto a la cama que con incesantes 'Bip-bip-bip'' indicaban mi ritmo cardíaco.
De pronto me asusté...Estaba tan sola ¿Cómo era posible que mis padres no se hubiesen quedado?.
Estaba acostumbrada a ello, pero ahora me hallaba indefensa, extendida en una camilla de hospital sin nadie a quien acudir...
Sentía una leve presión en la cabeza, con dificultad, subí la mano que no estaba apresada en intravenosas, que me producían terror, y palpé mi frente temerosa de lo que pudiese descubrir.
Tenía una venda gruesa ¿Porqué?. No tenía a nadie cerca que respondiese a mis preguntas...El dolor agudo y punzante de la muñeca, y el incremento en la presión de mi sien poco a poco me sumía en un sueño taciturno.. ¿Y si eso era? ¿Si era sólo un sueño del que pronto despertaría?.
Poco a poco, el sonido del aparato cardíaco me iba desesperando, el silencio aplastante y que fuese aquel el único vago sonido, la oscuridad que envolvía todo...La inaudita soledad y el aire mortecino que se respiraba.
Mi corazón latía desenfrenado, y el sonido del artefacto aumento, colmando de rayas verdes que zigzagueaban por la pantalla. Me sentí tan abandonada que pronto se me humedecieron los ojos, quise llorar, pero reprimí las lagrimas.
Solté un pequeño y agudo chillido y la habitación se iluminó.
La luz fuerte me cegó por un momento, y entraron dos mujeres y un hombre.
Quise hablar pero mi garganta estaba demasiado reseca para emitir sonido alguno.
-Emily, la morfina.- Ordenó el doctor. Era un hombre entrado en años, su cabello negro se tornaba blanquecino y unas pequeñas arrugas poblaban su rostro amable.
-¿Q-qué me pasa?.-Dije carraspeando un poco.
-Disculpe señorita Lawrence.- Se excusó el médico.- Mi nombre es Gregory Parker, y la estoy atendiendo.
-Bien...Pero¿Qué tengo?¿Porqué estoy aquí?.-Insistí.
-No es nada demasiado grave, al parecer su mascota la mordió y cayó al suelo dándose un fuerte golpe en la cabeza, que la hizo caer inconsciente.- Explicó formalmente.
-Yo..Bien, si, mi cachorra me mordió y tuve un leve ataque de pánico por la sangre, y no pude evitarlo, es que era tanta..-Dije avergonzada.
-No lo dudo señorita.-Dijo sonriendo amablemente.
-¿Cuándo podré salir?.-Continué interrogando.
-Creo que ya mañana le podré dar de alta.- Afirmó jovial.
-¿No hay nadie de mi familia..O alguien?.-Pregunté algo aliviada y a la vez temerosa de la respuesta.
-Sus padres no están.-Respondió.
-No me extraña.-Repliqué.
-Pero allá afuera, hay algunos de sus amigos ¿Quiere que los haga pasar antes de que se le aplique la medicina?.- Ofreció.
-Por favor.-Dije suplicante. Gregory sonrió y le indicó a una enfermera que hiciera pasar a los visitantes.
Esperé ansiosa a que entraran. Jason, Josh, Stephanie, Madison y curiosamente Amy, surcaron la puerta. Todos se veían agotados, ya que, a juzgar por la oscuridad, era ya muy entrada la noche.
-¡Mel!.-Dijo Stephanie apresurándose a mi lado. Hizo un esfuerzo para abrazarme pero fue inútil debido a los miles de tubos que me rodeaban.
-Chicos.-Dije esbozando una débil sonrisa.
-¿Cómo te sientes?.- Dijo Jason con una mueca.
-Me duele un poco la mano.- Dije. Se acercó a la cama y se sentó en la butaquita que se encontraba al lado. Josh se acercó también junto a Madison.
-Oh, Mel..Llevamos tanto tiempo aquí ¡Y no nos dejaban entrar!.- Se lamentaba Madison.
-Lo siento.... Estaba tan asustada.-Dije con un leve escalofrío.
-No lo dudo, cielo.- Respondió Josh.
-Elena quiere dar en adopción a Maggie.- Anunció Amy. Sentí de pronto un gran vacío.
-¡De ninguna manera!.-Grité. La enfermera que se hallaba revisando los monitores de volteó violentamente.
-No pueden alterar a la paciente, si esto vuelve a ocurrir saldrán.- Dijo severamente.
-Perdón.-Murmuró Amy. Todos le dedicaron miradas asesinas.
-No tenías que decirlo Amy.- Reprochó Jason contrariado.
-Mi madre no...Dará..En adopción..a Maggie.-Dije entrecortadamente.
-No, no lo hará.-Susurraba suavemente Stephanie.
-Si no lo quieres, no lo permitiremos Mel.- Anunció Jason.
-Gracias...-Dije con un hilo de voz, la medicina que había inyectado hacían un par de minutos la enfermera en la bolsa de suero comenzaba a hacer efecto, recorriendo todo mi sistema sanguíneo y dejándome caer en un sueño profundo...

***
Este cap me gusto mucho, todo va tomando un hilo más serio :) jajaja bueno quiero agradecer a las 21 seguidoras WOW es lo único que puedo decir :D y ya faltan unas pocas visitas para 1000!!! Qué increíble!! Y también muchísimas gracias a todas las que han votado ya ascendí un puesto voy de 2da en la votación!! faltan dos votos para ir en el 1er puesto!! Besos y gracias chicas

domingo, 20 de junio de 2010

Cap.10 Fotografía

Can't let the music stop
Can't let this feeling 
Cause if i do, it'll be over 
I'll never see you again 
Touch My Hand-David Archuleta♥ 

***
POV-Jason

-''Su novio'', ''SU novio''.-Me repetía insesantemente, convenciéndome del hecho. ¿Y porqué me sorprendía? Melanie era hermosa, lo suficiente como llamarme la atención sobrepasando a Natalie, y tenía ese aire diferente, raro. Un aire que me asotaba con sus palabras, embargándome de dudas y de un suave olor dulzón y empalagoso. Era inteligente y sobretodo; nunca sabrías que haría en el minuto siguiente. Siempre te llamaría la atención a su manera Sin gritos, sin escándalos: A su manera, callada y reservada. 
Me sorprendí a mi mismo, como ya otras veces en la semana reventándome la cabeza pensando en ella. Me exasperaba. Me volvía loco cada vez que pensaba en ella, incesantes 'porques' brotaban de mi boca en callado silencio.
Dejé caer mi bolso en la banca del vestidor de chicos, para vestirme con el uniforme de prácticas de fútbol. El aire viseado, las duchas sonaban con el agua cayendo, y el murmullo audible de los jugadores apresurados.
-¿Jason?.- Llamó la voz áspera de mi mejor amigo, Michael.   
-¿Qué?.- Contesté con tono despreocupado.
-Estás distraído.-Se burló.
-No...-Negué.
-El Álgebra te trae loco.- Dijo estallando en carcajadas.
-¿El Álgebra?.-Pregunté.
-O eso...O la tutora.-Dijo atando las trenzas de su zapato.
-¿A que te refieres?.-Dije fingiendo ignorancia.
-No es secreto para nadie que tarde o temprano dejarás a Natalie por Lawrence.-Dijo en tono socarrón.
-No se de que hablas.-Repliqué.
-Será imaginación de la escuela entonces.- Dijo partiendo al campo de fútbol.
 ¿Sería posible que mi repentina atracción hacia Melanie fuera tan conocida por la escuela? ¿Realmente?... Si Melanie ya estaba al tanto..Podría dar por perdida mi ''amistad'' con ella, si es que siquiera a eso se acercaba...
Camino al campo vi caminar unos metros más allá a Stephanie Bridges.
¿Ella sabría del novio de Melanie, o más bien..El ex?.
-¡Stephanie!.-Grité tras ella.-¡Espera!.- Ella giró en seco y se dirigió a mi dirección.
-¿Qué paso Jason?.-Dijo curvando una media sonrisa.
-¿Puedo..hacerte una pregunta?.-Dije juntando cada grano de valor que tenía.
-¿Sobre qué?.-Dijo Stephanie.
-Melanie...- Dije aclarando la garganta. Pensé en salir despavorido de allí.
-De..Depende.- Condicionó.
Rebusqué en mi bolso y extraje la desvaída fotografía que había hallado en el libro de Melanie. Ella tomó la foto entre sus manos con delicadeza, abrió los ojos desmesuradamente y su expresión se torno cada vez más alterada.
-¿Dónde encontraste esto Jason?.-Dijo con una nota de histeria en la voz.
-Yo...Esta mañana Melanie tropezó conmigo y nuestros libros se mezclaron, yo me llevé por error el suyo y buscando páginas vi la foto.- Expliqué. 
-No...Puede...Ser.-Dijo respirando dificultosamente. 
-¿Qué pasa Stephanie?.-Dije ya alarmado.
-Jeremy.-Dijo con voz ahogada.
-¿Qué pasa, era su novio?.-Dije inyectándole rabia a la palabra.
-No, aún peor.- Dijo una nota amarga y discordante.
-¿Qué Stephanie?¡Habla!.- Apuré.
-...Jeremy era...el era...su hermano.- Dijo con voz entrecortada.
-Pero Melanie dijo que ella no tenía hermanos.- Dije confundido.
-''Tenía'' un hermano, y...Lo hacían todo juntos Jason. Ella es así de...Fría y amargada por el.- Dijo.
-¿Qué le pasó?.-
-Murió.- Contestó.
-¿Cómo?.-
-Fue un día terrible,Jason, y esto es algo que nunca debes comentar, y te lo cuento solo por que creo que se puede confiar en ti.-Dijo seria, como nunca la había visto.- ''Era el 14 de enero, un día antes de su cumpleaños. Iban a Canadá desde Nueva York a visitar a su familia. Se había hecho de noche Jason, y su padre no quiso parar. Un camión en el canal contiguo, el cual el conductor manejaba ebrio chocó contra la barrera y está se dobló por el peso  ejercido y colisionó junto con el camión contra el auto de Melanie. La barrera había frenado el camión y éste choco lo suficientemente suave como para no aplastar al carro, sin embargo la parte trasera quedó echa pedazos..Junto con Jeremy...La madre de Melanie que iba en el asiento de adelante no sufrió demasiados daños pero Jeremy si...Murió prácticamente al instante. Melanie, que iba junto a él se aplasto contra el otro lado del auto para evitar que el camión la golpeara, al frenar el auto en seco Jeremy cayó en sus brazos, viendo por última vez sus ojos azules y fríos, desorbitarse por el dolor de sus heridas.''.-Dijo haciendo una sombría pausa.- '' Melanie se mudó aquí al morir su hermano, y yo me mudé también. Pero ella no era la misma, las sonrisas de su rostro de había esfumado junto con la vida de su hermano, y la alegría se había borrado de sus facciones, dejando a su paso una huella de tristeza implacable y una depresión tangible. Estuvo meses llorando, atesorando cada recuerdo, y coleccionando fotos en una caja desgastada. Las huellas de las lagrimas surcaban su cara dejando en claro sus sentimientos, y estuvo un año entero sin querer pisar un carro por las noches, siendo obligada en ciertos momentos por sus padres a salir.  Se echaba la culpa constantemente de la muerte de su hermano, y profería susurros ininteligibles cuando se le llevaba la contraria de su culpabilidad.  Nunca existió un cumpleaños tan amargo como aquel que tuvo, su pomposa y minuciosamente planeada fiesta de quince años fue pospuesta por su madre, hasta que la propia Melanie la canceló. No quiso salir, no quiso comer, y nunca dudé de sus secretos deseos de irse también...Fue una desgracia''.-Dijo culminando la lúgubre historia. 
-¿Porqué..Ella..Jamás lo mencionó?.- Dije entrecortadamente.
-Creo que la gente no suele andar comentando de ese tipo de cosas Jason.-Dijo con voz agria.
-Cierto...-Dije afligido.
-¿No deberías estar practicando?.-Preguntó.
-Ah..Debería pero..-
-¡Jason!.-Dijo una voz femenina, Natalie.
-Natalie.-Suspiré.
-Ella entra. salgo yo.-Sonrió Stephanie.- Adiós Jason, no..Comentes sobre esto.-Dijo yéndose.
-No.-Murmuré.
-¡Jason! ¿Me estás evitando?.-Dijo en tono meloso.
-No...¿Cómo crees?.-Dije ocultando el sarcasmo.
-¡Ja,ja! Lo sabía.- Dijo abrazándome. Natalie llevaba su cortísima falda de animadora, su ajustada camiseta con el 'eslogan' del equipo del que yo era capitán y una cola recogida en lo alto de la cabeza.- ¿Qué hablabas con Steph cielo?.- ''Cielo'' repetí para mis adentros.
-Nada...Unos apuntes..-Mentí.
-Claro..-Dijo poco convencida.- ¿No deberías ir a practicar?.-
-Si pero...Le diré al entrenador que estoy un poco descompuesto.-
-Dile, y así salimos a dar una vuelta.-Dijo coqueta.
-No....Es que si es cierto..Me siento mal.- Fingí.
-Aja Jason.-Dijo frunciendo el ceño.
-Lo siento Nat, te prometo que otro día saldremos.- Dije esforzándome por que la mentira sonara convincente.
-¡Bien!.-Dijo radiante- Pero quiero que esa cena sea perfecta Jay.-Dijo dándome un beso con el semblante atolondrado.- ¡Te amo!.-Dijo alejándose de mí.
-Lamento que no sea mutuo...-Suspiré.

***
(Narración en 3era persona)
Natalie en su fuero interno maldecía el día en que Melanie llegó a la institución, Jason por su parte lo bendecía, Melanie lo aborrecía y a Stephanie le resultaba espléndido. 
Natalie se dirigió a su casa, cansada de las prácticas de animadoras, que verdaderamente nada la animaban, Jason deambuló por el parque y nostálgico, se sentó en la banca en la que, ya días atrás, se había sentado Melanie con él.
-Es imposible.-Se decía Natalie en su auto.-Inaudito.-Chillaba malcriadamente.
Acto seguido marcó el número de Chloe Nichols y se estableció una conferencia telefónica con Amy Thornton.
-Es el colmo de la desfachatez.- Decía Chloe comentando el desafortunado noviazgo de su amiga con Jason.
-Más que eso.-Gruñía Natalie.
-Deberías hacer algo Nat.- Comentaba Amy.
-¿Y qué haré?.-Se preguntaba Natalie.- Debería contarle esto a la gente de la escuela...Me haría la víctima y así todos me compadecerían y detestarían a Melanie.-Decía calculadora. Las tres cómplices siguieron trazando un plan cuidadosamente perfeccionado, Natalie quedó en verlas en dos horas en el café 'Starbucks' y dieron por concluida su conversación.
Natalie llegó a su casa exhausta, con una ducha en mente subió a toda prisa las escaleras. Al terminar de vestirse pasó frente al espejo, y estuvo un rato en seria contemplación de si misma. Su cabello rubio y ahora peinado en bucles alborotados artificialmente, sus ojos color chocolate perfectamente delineados y sus pestañas postizas profecionalmente colocadas, la cara recién maquillada, las uñas minuciosamente pintadas, una camisa ceñida al cuerpo, unos pantalones ajustados y unas botas tacón punta-aguja que desafiaban la gravedad...Componían el estereotipo de una animadora perfecta. Natalie quedó conforme con su apariencia y decidió abandonar sus paredes rosas para entrar en su auto rojo y huir a Starbucks a chismosear con sus amigas... 

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Hola :D  Quería darle las gracias a Melissa :D por siempre comentar y apoyar mi blog!! Y también quería decirles que porfa voten en la encuesta y que me ayudaran en el concurso de Zona de Chicas!! Por favor este blog tiene un promedio de 30 visitas diarias ¿Ninguna de ustedes podría ayudar? Solo llevo dos votos incluyendo el mío D: 
Bueno gracias chicas besos♥