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sábado, 29 de mayo de 2010

Cap.3 Despertar

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 Mi habitación era el único sitio verdaderamente 'Mío' de la casa. Un hermoso complejo hecho a mi medida, pintado por todas partes de púrpura oscuro, casi vinotinto mi cuarto era perfecto. El piso de madera clara, una hermosa y afelpada alfombra y una cama enorme y con edredones hermosos. Y un armario digno de princesas, podía usar ropa diferente durante seis meses  y repetir prendas algunas pocas veces. Ropa que por supuesto, no usaba en su totalidad, me parecía la frivolidad mas grande existente sobre la tierra, pero mi madre era una típica 'Fashionista' y cada nueva colección de su tienda favorita se colaba en mi guardarropa. 
A cualquier adolescente, en realidad a cualquier persona, hubiese muerto por mi armario; pero yo no. Mi madre y yo eramos seres completamente opuestos, un polo a otro, imanes repelentes.. en fin. 
Mi padre y yo... Bien, el era mi padre, yo era su hija, y nos saludábamos si nos veíamos y... Así se resumía nuestra relación. Antes no era así, algo había cambiado. Mi padre y yo solíamos charlar frente al porche de nuestra casa, y solíamos salir juntos a pasear. Pero su negocio había crecido tanto, que yo pasé, de nuevo, a segundo plano.
Me alegré por otro lado de ser independiente. Y saber actuar por mi misma, en solitario, como siempre sería. 
Y no esperaba tener un ''Y vivieron felices para siempre...'', frase vanamente inmortalizada como la perdición de la existencia joven-femenina.  
No valía la pena que yo pensara de esa forma, sabía que tan trágicos eventos no terminaban con esas letras estampadas al final.
Pero yo siempre pensaría de la forma más lógica, realista y positiva que pudiera.  Me alegré de que mis clases comenzarán pronto. 
Melanie Lawrence llegaría a esa escuela y no permitiría que la humillaran ni pisotearan. 
Reflexioné un poco y noté lo gravemente depresiva que había estado en los últimos días, y reprochando mi conducta decidí que no era la mejor forma de marcar mi personalidad en mi primer día de escuela. 
Decidí darme un repaso físico-personal y las ojeras de tono purpurino y los labios lívidos, no eran precisamente, un aspecto que invitara a hacer amigos. 
Alisé mi pelo hasta que quedó completamente perfecto y hice todo el tratamiento necesario para quitar esas horrendas ojeras mortecinas que tenía, producto de noches en vela. 
Revisé una y otra vez el conjunto que usaría, probandolo y viéndolo en todo su esplendor, en mi espejo de 360º grados. Cuando decidí que era oficialmente perfecto, me dispuse a dormir, el día siguiente seria importante para mi.


***

Al primer pitido molesto del timbre que indicaba el comienzo de clases, apresuré la marcha a la primera clase que me había sido asignada: Biología.
Se podía decir que corría por los pasillos, literalmente. Con los ojos pegados a centímetros del papel doblado y arrugado del mapa de las aulas de clase, logré llegar a la clase del señor Gray, no sin retraso, por supuesto.
-Ah, bienvenida señorita Lawrence, un poco tarde.- contestó esbozando una sonrisa. El profesor Marco Gray, era un hombre alto, de aspecto un tanto desgarbado y de gesto afable.- Alumnos, ella es la señorita Melanie Lawrence. 
Será su compañera el resto del curso, por favor, ayudenla en todo lo que sea necesario. Siéntese... Allá, en el puesto de la esquina.- dijo señalando.
Di las gracias, un tanto avergonzada, y volteé el rostro, a todos los ojos curiosos que me observaban de arriba a abajo, como en una evaluación.
-Hola.- susurró el chico que se sentaba a mi lado.-
-Hola...- Saludé indiferente.
La clase dio su comienzo, y preste mucha atención a cada palabra. Terminó la clase y sonó la campana que daba inicio al cambio de clases, recogí mis cosas y salí despedida de allí. 
Me concentré en la búsqueda de Stephanie. Veía de un lado a otro los rostros de los innumerables estudiantes, que cursaban en Newark High, pero no hallé a Stephanie. Causa perdida entre el mar de cabezas.
Empecé a preocuparme porque, habían pasado varios minutos y yo aún no tenía idea de donde se encontraría mi casillero. Parte interesante del asunto.... Y tomando en cuenta que no conocía  a nadie...Bien.
Pensé en encaminarme a algún lado, pero vacilé un poco en que dirección tomar. Miraba a las personas de hito en hito, pensando que alguno pudiera indicarme algo...
Resolví devolverme al aula y preguntarle al profesor.
Aclaré mi garganta y el profesor Gray giró  a verme.
-¿Necesita algo Lawrence?.-
-Si, lo siento pero no se donde esta mi casillero.- respondí muy avergonzada.
El hizo asomó de una risita y yo, me ruboricé. 
-Bien.- Asomó su cabeza al pasillo llenó del tumulto de estudiantes y gritó un nombre.- Madison, lleva a la señorita Lawrence al casillero 76, cerca del aula de Álgebra si no estoy mal.- sonrío y me limité a asentir y dar las gracias.
-¿Es terrible ser nuevo, eh Lawrence?.- rió Madison.
-Lo peor de lo peor.- mascullé.
-¿Cómo te llamas?.-
-Melanie.. Mel.- 
-Mel..- memorizó.- Bien, soy Maddy.- sonrió.
-Gracias por ayudarme a... encontrar mi casillero.-
-Oh, bien tranquila, la escuela es muy grande, es fácil perderse por aquí...- 
Caminamos en silencio hasta nuestro destino, me sentí bastante agradecida hacia 'Maddy' que me había ayudado en mi primer día de clases.
-Bueno, aquí es.- sonrió.- Si no tienes con quien sentarte en el almuerzo puedes venir a nuestra mesa.- ofreció cordialmente.
-Muchas gracias, creo que eso haré, hasta luego.- me despedí dedicándole la mejor sonrisa que pude. Maddy era una chica agradable, de tez clara y pelo negro azabache, que contrastaba muy bien con sus ojos de color miel, y sus facciones delicadas. Era una chica menuda, de aspecto frágil y amable.
Conseguí, a duras penas, llegar a mi siguiente clase: Historia.
El profesor James Stanfford se le dio bien la tarea de humillarme y hacerme pasar un rato vergonzoso, obligándome a presentarme ante todos e indicar de donde provenía. Me dedicaron ciertas miradas de ''ella es una creída'' y me saludaron con desgana.
Me senté silenciosamente en mi asiento, esperando que el primer día de tortura acabara. Pude sentir perfectamente que el tiempo, no pasaba en esa clase.  Comencé a garabatear corazones y remolinos en una hoja del cuaderno de apuntes, hasta llenar cada espacio en blanco posible. Contemplé mi obra llena de dibujillos sin sentido, pero que en composición podría decirse que quedó lindo. El profesor Stanfford seguía parloteando sobre algo de la colonización, pero yo en realidad me hallaba muy lejos de su clase en algún remoto paraje de mi imaginación. El timbre sonó salvándome de morir de aburrimiento y recogí mis libros. Agobiada, vagué por los pasillos atestados.
***
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2 comentarios:

Lorraine dijo...

Me gusto mucho este cap escribes muy bien
Por fin termine de leer tu otro blog si ya se tarde mucho pero me encanto
Besos y plischu publica pronto

Gabriela dijo...

¿Sabes? me siento mal por la relación que tiene con sus padres, espero más adelante mejore...

Me dio mucha risa y nostalgia la parte donde moría de aburrimiento a causa de la clase de historia... yo moría de aburrimiento en la mía era super tedioso y a pesar de que hoy por hoy soy profesora de biología te aseguro que Historia es la clase más aburrida de todo el mundo XD