Followers♥

martes 7 de febrero de 2012

Cap. 37 Melanie Rose Lawrence

***

Él sostuvo entre sus dedos un papel débilmente trazado con la curvilínea caligrafía de ella, abriendo los ojos desmesuradamente mientras las palabras iban cobrando sentido en su mente.
Poco a poco, cada actitud adoptada por ella, había conseguido razón para él, pero al mismo tiempo, no comprendía que quería decir.

''...Hemos pasado por cientos de momentos que no se volverán a repetir, espero que puedas entender algún día por que lo hago Jay, voy a extrañarte. Nunca fui honesta contigo, sé que siempre fui demasiado cobarde para hacerlo. Hace unos meses, te mentí sobre algo muy importante, algo que pudo haber cambiado nuestro futuro y algo que me hizo temer perderte, pero apenas me dí cuenta de lo que debí hacer para perderlo, sé que estuvo mal. Desde aquel día, me ha estado consumiendo, poco a poco, como una llama abrasándome por dentro. No he podido decírselo a nadie, pero tampoco espero que lo entiendas. No me odies Jay, eres lo último que tengo, sé que lograrás ser feliz eventualmente; no todo tiene porque ser demasiado malo para ti una vez que te hayas librado de esto. Siempre tuya, aún después de la eternidad, espero que puedas aceptar esto devuelta, supongo que más tarde que temprano, pertenecerá a la mano de alguien con mas fortuna que sepa apreciar más lo que yo algún día tuve la suerte de tener, te querré siempre, Mel'' 
Jason acarició con casi desesperada devoción el fino aro incrustado en diamantes que se hallaba añadido a la carta.
Él hubiese querido entender que ocurría, pero simplemente supo que Melanie estaba buscando una forma de decirle que realmente, la falsa alarma de hacían unos meses, no había sido falsa, y que ella se ''había hecho cargo'' de aquel bebé.
Aún quedaba esperanza, se dijo, así que se dirigió a su casa para poder hacerla entrar en razón y convencerla de que ambos podrían salir juntos de aquello.

Pero no supo cuán equivocado estaba hasta que, entrado a la recta final de la calle donde ella residía, una multitud se apelotonaba en la entrada de una casa lujosa, donde un cordón policial contenía a los chismosos.
Jason se precipitó hacia allá, hasta que vio como una van de servicios forenses cargaba con una camilla donde yacía un cuerpo, bizarramente ataviado con una sábana blanca encima, mientras que una delgada mano de un pálido enfermizo asomaba por debajo de la misma.
Vislumbró a Amy, la prima de aquella quién le había mandado la carta, con los ojos desmesuradamente abiertos e hinchados y una espantosa mueca en su rostro, desfigurado por el pánico.
Los medios cubrían la escena, enfocando con morboso placer a los padres de la joven víctima, quiénes se hallaban devastados, el hombre consolando a su mujer, mientras ésta profería algunos gritos sofocados.

Jason se acercó poco a poco, su cabeza comenzó a juntar cada escena, haciendo conjeturas de la posible víctima, por supuesto, en ninguna de ellas podría si quiera ocurrir el desdichado evento de que fuese quién mas temía.

La muchacha de estatura mediana y largo cabello se acercó a él con su expresión horrorizada y musitó aquellas palabras que él tanto temía oír de los labios de cualquiera.
La razón de su visita, la única persona a la que había querido y por la que había luchado por mas que nadie en el mundo, se había quitado la vida con un cóctel de pastillas para dormir. 
Sus ojos no se anegaron en lágrimas, sus labios no prorrumpieron en gritos, sus manos no temblaron y sus rodillas no flaquearon. 
En la trémula tarde de verano, Jason Peterson descubrió que Melanie se había suicidado.
Y él era la única persona que hubiese podido evitarlo de haber prestado más atención a los acontecimientos que se precipitaban ante sus ojos.
El dolor embargó cada rincón de su cuerpo y fue tan profundo que no consiguió llorar.
Amy lo miró con expresión ambigua mientras una de las pocas personas que realmente se ocuparon de Melanie en su vida, no se deshacía en llanto, quizás porque, como ella siempre pensó, nadie nunca realmente quiso algo bueno para Melanie y que ésta solía ser una de esos casos de seres extraños de débil espíritu que solían vivir como mártires para hacernos apreciar lo efímero de nuestras desgracias cotidianas.
Amy se debatió entre darle el pésame por su comprometida o simplemente irse de allí, optando por lo segundo, se dirigió nuevamente a su casa mientras que, con una sola mirada hacía atrás, le indicaba a una mujer que le entregara una perra de no más de 2 años al susodicho. 

Lo cierto es que Jason no sintió nada durante los siguientes días o durante el próximo mes, y era la comidilla del público escandalizado al asistir al funeral de aquella respetada y maravillosa muchacha que era la flor en gracia de la comunidad de Newark, a la cual su novio no supo apreciar y ni siquiera tuvo la decencia de honrar su memorial con una lagrima.
Pero su madre sabía mas. Sabía que su hijo había dejado de comer, sabía como había abandonado la escuela y como dormía cada vez que podía y se despertaba en sus sueños con gritos agudos.
Sabía como su vida se había convertido en un sopor constante y desdichado y como el pobre muchacho jamás había vuelto a dirigir una palabra a menos de ser estrictamente necesario.
La pobre mujer se desvivía en hacer feliz a su hijo, pero no era capaz de resucitar a lo único que lo había hecho feliz alguna vez.
Pensó que quizás después del funeral tendría al final un cierre a tan espantoso desenlace, incluso escondió paulatinamente las que alguna vez fueron pertenencias de aquella chica, pero nunca consiguió apartarla del corazón que a pesar de muerta, seguíale perteneciendo. 

Jason se había convertido en una ruina humana, y nadie podía hacer nada al respecto.
Y no había nada que su madre pudiese hacer que le devolviera su dicha.


***
Lo único que queda de esto es un epílogo,  debo decir que he crecido bastante con esta historia y creo que es hora de darle un fin, debido a mis escasas publicaciones, es mejor darle un fin, lamento que no sea feliz sin embargo, pero no todas las historias terminan bien y tengo mi pequeña fama de que realmente, las mias no lo hacen :) 
Llore con el capitulo, espero que ustedes no 

lunes 6 de febrero de 2012

Breve respuesta.

Hubo un comentario en la última entrada que me dejó un poco ''aturdida'' por decirlo de alguna manera.
Todo lo publicado en esta historia es ficticio, sus personajes y los desenlaces no tienen nada que ver con mis opiniones reales y cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.
Creo verdaderamente que mis lectores son lo suficientemente maduros para no conseguir como ''tabú´' el aborto. YO en lo personal, lo encuentro como una ofensa a la humanidad y como una terrible falta a los derechos humanos, aparte de la grave acusación a la moralidad de quiénes lo cometan.
Sin embargo, creo que nadie debería ''ofenderse'' por algo así, no es como si fuera un tema ''inadecuado'' porque debe ser que nunca en su vida han oído hablar de él.
El hecho de calificar supuestamente con ''RESPETO'' el capítulo como ''un asco'' la verdad deja mucho que desear en el nivel de mentalidad y crecimiento de la persona que lo dejo.
Claro, ''sin ofender'' lo digo.
Ahora, sin mas preámbulos, continuaré mi historia que espero terminar pronto, e invito al susodicho que abandone su lectura de la misma xx

jueves 1 de diciembre de 2011

Cap. 36 Us Against The World

In another life i'd be your girl
I would make you stay
So i don't have to say you were the one that got away.


***
1 año más tarde

Hacía un año que Melanie había dejado de estudiar. 
Hacía un año que había abandonado sus planes de vida. 
Muchas personas dirían que desperdiciaba su vida, que era patética la forma en la que dependía del dinero de sus padres.
Pero lo cierto es que, después de 6 meses de consultas psiquiátricas y cientos de medicamentos que regulaban sus cambios constantes de humor, Melanie comenzó a mejorar notablemente. 
Había logrado superar los constantes fantasmas que acechaban su mente con la muerte de Valerie McCoy, había superado la pérdida de Josh.
O así era como ella convencía a su psiquiatra, más para convencerse a sí misma que a mas nadie. Y poco a poco, su mentira auto infligida, terminó por convencerla.

Melanie comenzó a preocuparse por si misma, y dejar de un lado a los demás por quiénes tanto había sufrido. Siguió una dieta estricta alimenticia sacándola del suplicio que pasaba diariamente al encontrar toda su ropa gigantesca para sí.
Llegó a una saludable talla 2, sintiéndose mucho más cómoda con su cuerpo.
Tiñó sus suaves bucles de un dorado achocolatado, y comenzó a hacer ejercicio. 

Quizás Melanie no estaba estudiando, quizás no podría tener una carrera, pero Melanie estaba progresando como persona. Estaba siendo feliz, por primera vez.
Pronto comenzó a hacer apariciones en público, y comenzaron a llamarla ofreciéndole trabajos.
La chica de desórdenes alimenticios, diagnosticada de inestabilidad emocional, tachada de posible asesina de su compañera de cuarto, y la chica que todos solían llamar cutter, era la nueva imagen de Chanel.
Melanie Lawrence.

***

-Jay.-Susurró Melanie al oído de Jason. Jason la besó sin dar respuesta.-Jason.-Dijo con una risita.
-Dime.-Contestó sonriendo.
-Tengo que irme.-Anunció Melanie, reincorporándose de la cama y colocándose una camisa. Jason se quejó, pero sonrió. 
Nunca había visto a Melanie mas feliz y mas complacida consigo misma. Nunca creyó que ella realmente podría llegar a tener ese proceso en un lapso de tiempo tan corto.
Pensó que requeriría de años superar sus cortes, sus inestabilidades, sus cambios de humor. 
Josh.

Cada día que pasaba, Jason esperaba aterrado a la vuelta de su hermano.
Los médicos habían hablado tanto con los padres de Melanie como con Jason, ya que éste presentaba una gran parte de su vida.
Eran Melanie y Jason, siempre lo serían.
Pero los psiquiatras habían anunciado que,  de volver a ver a Josh, Melanie podía   caer de nuevo en su abismo emocional.
La frustración de Melanie llegaba más allá de lo que Jason podía llegar a comprender. 
Él no comprendía porque con el no era suficiente, porque Melanie necesitaba tan desesperadamente el recuerdo de Josh.
Nunca hubiese pensado que los pocos meses que Josh conoció a Melanie pudiesen haber hecho tanta mella en la vida de su novia.

Sin embargo, ahora que Josh se había ido, las preocupaciones se habían disipado del camino de Melanie.  Era tiempo de seguir adelante.
O eso creía, ya que cada día que pasaba, a pesar de lo feliz que estaba Melanie, la notaba mas nerviosa.


Era jueves por la tarde, y Jason y Melanie paseaban agarrados de manos en el parque de Newark como otras parejas.
Charlaban y reían como cualquier pareja de adolescentes, y como se había hecho una rutina agradable para ambos.
-¿Jason?¿Crees que...?.-Comenzó Melanie, interrumpida súbitamente tropezando a una pequeña niña de no más de 5 años.
-Lo siento señowita.- Musitó la niña adorablemente.
-No te preocupes cielo.-Dijo Melanie levantándola del suelo con delicadeza.
La niñita la observó con temor, con sus brillantes ojos verdes rodeados de pecas.
-¿Estropeé tu muñeca, cariño?.-Preguntó Melanie con voz infantil.
-Oh no, Courtney está bien.-Dijo la niña sonriendo, mostrando dos hoyuelos perfectos. Melanie sintió como su corazón se derretía.- ¿Quieres ayudarme a peinarla?.-Preguntó la niña.
-Claro, debemos hacer que se vea linda.-Arrulló Melanie, trenzando el pelo de la muñeca.- ¿Quieres unas tu también?.-Preguntó, refiriéndose a las trenzas. La niña asintió energicamente, quedándose quieta.
-¡Aquí tienes! Se ven adorables, ahora ve con tu mamá, no vaya a preocuparse.-Dijo sonriendo. La niña asintió y depositó un beso en la mejilla de Melanie. Ésta sonrió y se volvió en busca de Jason, quién se hallaba parado a su lado sonriendo dulcemente.
-Eres maravillosa con los niños.-Dijo éste atrayéndola hacia sí y rodeándola con sus brazos.
Una punzada de culpa abatió a Melanie ¿Jason sospecharía algo...? Mordió su labio con indecisión, debía decírselo.
-Jason ¿Quisieras tener hijos?.-Dijo ella sin verlo.
-Por supuesto.-Sonrió.-Pero no ahora, claro.
Melanie lo observó agudamente, sintiendo sus labios ceder a la mordida de sus dientes.
-Melanie.-Llamó Jason.-¿Hay algo que quieras decirme?
-Jason yo... Creo que... Podría estar embarazada.-Musitó atropellando las palabras.
Jason enmudeció. La observó inexpresivamente, giró en sus pasos, y la dejó allí plantada, sola.
Melanie sintió una gota de sangre emerger de sus labios, pero no le importó.
Quería llorar, pero las lágrimas no salían de sus ojos.
-Todo estará bien.-Arrulló a su vientre. Pero sabía que estaba mintiendo.
Sabía que debía hacer, que era lo mejor para Jason y para ella, para su carrera.

-Miss Melanie Lawrence.-Llamó una voz formal en el consultorio médico.
Melanie taconeó hacía la puerta y fue recibida por el Dr. Stuart.
-Bienvenida Melanie, tengo entendido que quisieras hacerte un ecosonograma, ya que tienes un embarazo en sospecha.
-Así es.-Musitó.
-Bien.-Sonrió. El Dr. Stuart explicó a Melanie el procedimiento y ella asintió levemente, todo ocurría rápido y sin ella estar conciente del todo.
Aplicaron un gel azul a su estómago y a continuación pasaron un aparato por éste.
-Bien, aquí está.-Dijo jovialmente una enfermera, el feto tiene aproximadamente 5 semanas, completamente saludable.-Sonrió.
-Debemos hacer un chequeo mensual por lo pronto, solo para ver los progresos del...-
-No lo quiero.-Interrumpió Melanie con voz quebrada.
-Señorita, ¿Está usted segura? Un aborto voluntario puede ocasionar severas consecuencias y...
-Solo haga el procedimiento.-Farfulló Melanie débilmente.
El Dr. Stuart, asintió secamente y le entregó un documento a Melanie en el cual aceptaba los riesgos del procedimiento.

 Tres horas después, Melanie no tenía nada dentro de sí.
Con lágrimas en sus ojos, escribió un mensaje a Jason con un simple ''Estaba equivocada, no estoy embarazada'' y presionó enviar.

***
El próximo capítulo sera un POV de Jason :) COMENTEN POR FA, y gracias por seguir leyendo :'')) 
El sitio ya tiene 33.000 hits!! Que emoción je

sábado 24 de septiembre de 2011

35 Cap. Calidez.

P.O.V Melanie


Había pasado mucho tiempo desde que había pisado mi casa. 
Se sentía cálida y hogareña, no como solía serlo antes. Mi madre había sido afectuosa y mi padre me preguntaba constantemente por mi estado. 
Quizás porque yo era la única que les quedaba desde que mi hermano había muerto, y también por el susto que les propiné.
Amy permanecía mas callada de lo usual y me evitaba, gesto el cual le agradecí. 
Al rebuscar en mi ropa por algo que usar, note como todo era mas grande de lo usual, y terminé cayendo en cuenta de que no era más grande: Yo era más delgada.
A pesar de que antes igualmente lo era estaba un poco preocupada de que realmente no comía nada, es decir, no había comido realmente nada desde hacían varios días. Disipé esto de mi mente y me probé unos jeans viejos de talla 2 y comprobé que me quedaban perfectamente así que me encogí de hombros y salí a comprar ropa. 
Al contrario de tiempo atrás, gastar el dinero de mi llena cuenta de banco me daba bastante igual. Compre algunos regalos para Jason, gaste todos mis gift cards en diversas tiendas, y me fui con un gran cargamento que llenó la parte posterior de mi recién comprado Audi descapotable negro, regalo de bienvenida de parte de mis padres, los cuales no escatimaban en gastos comprándome todo lo que veían sus ojos últimamente.
Mi madre había re-decorado mi habitación, lo hizo mas acogedor. Pintaron las paredes de un tono azul cielo brillante, compró una cama nueva con dosel blanco... En general todo lucía lleno de vida y cálido, como el resto de la casa.
Si hubiese sabido que estar al borde de la muerte iba a causar tales cambios en ellos lo hubiese hecho antes.
El único que me preocupaba era Jason. Es decir, parecía exageradamente feliz al respecto de toda la nueva situación de que estábamos comprometidos y de que me hubiesen dejado salir del hospital, pero estaba mas nervioso de lo habitual y sentía que era por la dichosa cena familiar, lo cual era comprensible.
Así que solo debía esperar para que ese día llegara.


***

-¡Melanie! Cuan felices estamos de poder recibirte después de tanto tiempo, no sabes lo preocupada que he estado.-Dijo abrazándome con fuerza la madre de Jason. Le dí las gracias y sonreí mientras pasaba diciéndole lo bella que estaba su casa, a las madres siempre les agradaba ésto.
Nos hicieron sentar en la mesa después de saludar a numerosos tíos y primos de Jason, sin embargo, no había rastros de Josh.
Sí, seguía pensando en él. Después de todo, seguía queriendo ser lo suficientemente masoquista como para permitirme pensar en el.
Lo vi al fin cruzar el umbral con ojos inescrutables, juzgándome -Quizás.
Jason lo vio y habló.
-Te estábamos esperando.-Arrulló.
-¿Por qué? Si puede saberse.- Replicó en apenas un farfullo lamentable.
Entonces Jason, impregnando cada palabra con sus irracible temperamento, anunció nuestro compromiso a voz en grito.
Mordí mis labios con fuerza, sintiéndose en mi paladar la sangre que emanaba la pequeña herida que estaba infligiendome.
No podía creer la mezquindad con la que manejaba la situación Jason, claro que lo entendía, sabía que era por mi, estaba vengando mi sufrimiento.
Lo que el no previó fue el efecto que ésto podía tener en mi, yo era una persona extraña, lo sabía, pero me dolía profundamente ver a Josh herido.
Enseñé mi anillo a la madre de Jason quién no cabía de si en su regocijo, y observé como a mis espaldas, Josh me daba una última mirada.
Sentí sus ojos fijos en mi, llenos del mas puro dolor que he observado jamás, esperando algo de mi. Miré al suelo evitándolo, y de reojo noté como se encogía de hombros y se iba.
Por alguna razón, sentí que esa era probablemente, la última vez que oiría hablar de Josh Peterson.


Entonces pasó un mes, dos, tres.
Y no habían señales de Josh. Sacudí mi cabeza prendiendo la radiom con la vana esperanza de que pudiese dispersarme.
Y entonces Leona Lewis sonó. 
''You cut me open and i keep bleeding, keep keep bleeding love, i keep bleeding''.

34 Cap. Josh.

***
P.O.V  Josh

Habían pasado 3 meses desde la última vez que me habían permitido ver a Melanie.
Melanie. El solo pensar en ella me daba escalofríos. 
Recordaba una vez, hacía casi un año atrás en la que ella había sido enviada a Bromley. Recordaba también su dulce voz quebrada al recibir mi llamada. 
Mi mente se lleno de aquel beso interrumpido que alguna vez tuvimos antes de su partida, el dulce olor a frambuesa de su cabello y como, a pesar de su desgracia, su sonrisa permanecía alumbrando su rostro con la calidez de las tardes de verano.
Pero de aquella chica quedaba poco, mas bien nada.

Jason traía noticias de ella a la casa de vez en cuando, sobretodo a mi madre que estaba hecha un manojo de nervios desde la primera mañana en la que Jason abandonó la casa para acompañar a Melanie en el hospital.
Y cuando venía a casa, paseaba su amargado semblante, como un fantasma, por todo su cuarto. Intentaba comprender la complejidad de su relación con la chica que ambos amábamos. Indudablemente, ella lo amaba, pero también a mi, y definitivamente nunca lo querría a él como éste le quería a ella. 
Mi cariño por Melanie era algo profundo, y a la vez efímero como las estaciones del año. Había momentos en los que la quería más que a mi propia vida, y luego, con grandes esfuerzos disipaba de mi mente este sentimiento que sabía que tanto daño me hacía.
Ella era demasiado complicada, sus constantes cambios de humor me volvían loco y era demasiado caprichosa para negar que su carácter era tan tempestuoso como una tormenta.
Sin embargo, a pesar de cada amargura que incluía el hecho de quererla, lo hacía.  Para el bien o para el mal que nos proporcionara a los involucrados. 

Los tortuosos 3 meses de espera para ver a la única chica que llenaba mi mente, vieron su fin.  Jason tenía un importante anuncio que hacer, ni siquiera podía imaginar cual podría ser si ella a penas había salido del hospital después de grandes esfuerzos de parte de los médicos, y de la gran fortaleza de Melanie.
Permanecí encerrado en mi cuarto hasta que la puerta de la entrada fue abierta y salí al pasillo con la cautela de no ser visto por las personas que estaban en la primera planta.
Y entonces la vi.
Cada segundo que pasé imaginando su aspecto fue borrado en ese segundo.
Ella no era lo que recordaba. Sus brillantes ojos azulados y enmarcados por espesas pestañas ahora también lidiaban con unas pinceladas purpúreas que surcaban sus ojos, sus pómulos ligeramente rosáceos habían perdido color, sus labios carnosos no se curvaban en esa sonrisa sarcástica que tanto adoraba... 
Y su menuda figura había adelgazado, haciendo resaltar su calcárea tez.
El dolor me traspasó la garganta y sentí como un nudo se formaba, empañando mis ojos con lágrimas. 
Estuve mas o menos cuarenta minutos encerrado en mi cuarto, desesperado, hasta que al fin tuve las agallas de bajar al comedor.
Todos estaban sentados frente a platos de comida y copas de vino, y Melanie lucía radiante y sus rostro había cobrado vida. Los presentes me observaron, entre ellos mi madre con una reprimenda en sus ojos, Jason con burla y Melanie permaneció con un gesto inescrutable.
-Te estábamos esperando.-Canturreó Jason con euforia, a la cual no estaba acostumbrado ya.
-¿Por qué? Si puede saberse.-Pregunté.
-Tengo un anuncio que hacer.-Continuó Jason.- Espero que todos nos acompañen con alegría, ya que le he pedido matrimonio a Melanie.
La habitación se lleno de felicitaciones y expresiones de alegría, mientras Jason permanecía triunfante observando a Melanie con dulzura, mientras ésta enseñaba su anillo de compromiso a mi madre, quién no cabía en su gozo.
Melanie volvió su cabeza hacia mi con melancolía, me encogí de hombros y salí de la casa, ya que no soportaba ver como mi hermano se casaría con la chica que yo amaba.



viernes 23 de septiembre de 2011

PD.

Wow, no puedo creer que ya tenga casi 200 followers! Estoy tan orgullosa :') ¿Y pueden creer que segun blogger tengo mas de 30.000 visitas? ¡Y todo gracias a ustedes! Son lo máximo, nunca pense que esta historia puediese tener tanto exito, miles de gracias.
Espero que les guste el capitulo nuevo, se que ha sido muy tetrico todo pero mejorara c:

33 Cap. Rehab

***


P.O.V Jason


Melanie comenzó a estar conciente de la situación, y me sorprendió la frialdad con la cual llevaba el asunto. Prefería no saber nada de su estado de salud, después del primer día en que pudieron explicarle lo que sucedía, no quiso escuchar mas nada, y yo preferí que fuera de esa forma.
-Buenos días preciosa.-Dije cuando abrió los ojos perezosamente. 
-Buenos días Jay.-Dijo dulcemente. 
-No tienes que quedarte ¿Sabes? Me siento culpable.-Dijo mordiéndose el labio.
-Y tu no tienes que preocuparte, sabes que quiero estar aquí.-Susurré.
-Gracias Jay, no sabes cuanto te necesito.-Dijo bajando los ojos.
Sabía que estaba a pocos minutos de llorar. Últimamente lloraba mucho, las enfermeras decían que probablemente era por los cambios hormonales que podrían causarle la constante medicación. 
-Mel, pase lo que pase, siempre estaré aquí ¿Si? Te amo.-Dije. También intentaba recordarle todo lo que pudiese cuando la quería, necesitaba que se mantuviera fuerte, y en vista de que no tenía precisamente cientos  de cosas a las que aferrarse, necesitaba que al menos yo fuera lo suficiente.
-Yo a ti Jason, sé que nunca lo digo tanto como tú a mi, pero es cierto.-Dijo tomando mi mano. Su contacto gélido había dejado de impresionarme, así como la palidez de su tez, que ya se había hecho usuales para mí.
Me había acostumbrado a un montón de cosas de un tiempo para acá, Melanie había cambiado considerablemente en ciertos rasgos de su imponente personalidad y su carácter arisco se había visto suavizado por una melancolía que se semejaba al sopor en el que se sumía cada tarde.
Todas las tardes era lo mismo: Reclinaba la incómoda cama de hospital, apretando los botones con sus delgados dedos y leía un libro, mientras sus respiraciones trabajosas inundaban la habitación.
Parecía alguien que está genuinamente cansado de la vida, y su aspecto lo reflejaba día a día.
Melanie no solo había perdido el color en sus mejillas y el calor en su cuerpo, había también un significativo cambio en su peso y su cabello dejo de lucir su bonito y radiante color canela.
Sus ojos, sin embargo, nunca dejaron de ser de ese azul verdoso tan profundo  y agradable, y eso era lo único que quedaba de mi vieja Melanie.
Toda ella era la viva imagen de alguien que sabe que está muriendo, y a pesar de que a duros esfuerzos cada día mejoraba, estaba agotada y vacía de esperanzas.
Ella había construido un carácter rudo y fuerte que la hacía batallar después de las lágrimas, pero de éste no quedaba ni el más ínfimo rastro.
Constantemente me recordaba cuanto me quería, así como yo a ella, y se lamentaba de que nunca antes lo hubiese hecho, porque de verdad lo sentía.


Pero yo no podía darme el lujo de perderla, simplemente no. Llevaba varios días pensando en lo único que podría hacer que ella le tuviera esperanzas a su vida, y que nos haría felices a los dos.
-Mel.- Dije en un susurro.
-Dime.-Contestó sonriendo débilmente.
-He estado pensando algo durante mucho tiempo.-Musité.- Sé que crees que nada vale la pena, pero yo necesito de ti, necesito que siempre estés aquí para mí, porque sin ti Mel...Sabes que nunca intento ser cursi, pues sé que lo odias, pero sin ti sería completamente infeliz. Por eso quisiera que cuando salgamos de aquí, podamos ser felices los dos Mel ¿Quisieras casarte conmigo? No tengo anillo, ya lo conseguiré, tampoco tenemos que casarnos ya mismo, es solo que tendrá un significado especial, que algún día podremos estar juntos para siempre.
 Melanie me observó, posando sus grandes ojos en mi, analizando cada palabra de mi empalagoso discurso.
-Jason...¿Lo dices en serio?.-Dijo dejando que las lágrimas cayeran por sus mejillas, que por vez primera en muchos días tomaban un leve tono rosáceo.
-Por supuesto que lo digo en serio Melanie.-Repliqué tomando su mano.
-¡Oh Jason! Suena tan cursi, es cierto, pero claro que me casaría contigo. Es decir, no ahora pero...-Una risita brotó de sus labios y la besé cuidadosamente.
-Tienes que ponerte bien Melanie, debemos salir de esta ¿Me lo prometes?.-Pregunté. Melanie asintió enérgicamente.-Bien.




|Dos meses después|


Hacía mucho tiempo que Melanie había salido del hospital, había ido a rehabilitación y parecía estar mucho mejor.
Estaba mucho mas feliz y saludable. Sin embargo, su medicación hacía que tuviera ligeros cambios de humor y a veces podía ser difícil de llevar.
Le había comprado un precioso anillo en Tiffany & Co. el cual llevaba orgullosamente en su delicada mano.
Teníamos solo 17 años, a pesar de que yo fuera a cumplir 18 dentro de poco, obviamente no nos casaríamos hasta dentro de mucho tiempo.
Los padres de Melanie estaban al tanto de todo, y preferían no interponerse a ello ya que empeoraría las cosas. Y por fin, me atrevía a pensar que todo estaba mejorando.


***
Cortísimo y horrible, pero necesitaba escribir :)
Gracias a todas! Lo sientoa las que me han dado premio, pero no he tenido tiempo de ponerlos, cuando pueda lo hare! Les doy las gracias a todas las que comentan y me hacen llegar sus opiniones no saben cuanto lo agradezco son lo maximo :') las quiero xx
btw, estoy en suiza :DD
Pd. SI les gusta One Direction lean mi fanfic de Liam en http://twitpic.com/photos/VenezuelaLovs1D :D LO AMO Y ME CASARE CON EL JIJI besitos